« Mystic River / Crueldad Intolerable »

La nave Nostrodomo transporta a siete tripulantes, hibernados, camino de la Tierra. Sin embargo, un ordenador de un planeta cercano los despierta. Todos, excepto el capitán, hacen caso omiso de esta llamada extraña.
Al bajar al planeta, tres se encuentran con un ser extraño —que habita en una nave abandonada— que infecta a los tres. De nuevo en la nave, el alienígena se ha introducido en sus cuerpos.
Y, a partir de este momento, empieza la lucha mortal para acabar con su existencia.
Se repone este film del año 1979. Scott no ha sido nunca un buen director en el mejor sentido de la palabra, pero sí un buen artesano que sabe ensamblar todas las piezas de tal forma que mantienen el interés del espectador durante toda la proyección.
Logra formar equipo con todos sus colaboradores, desde los artistas hasta los más ínfimos obreros —si los hubiera— que trabajen en su obra.
Cuida al detalle todos loe elementos de la producción. La música es sensacional por su interés sumo en sembrar la inquietud en los espectadores. Y formando cuerpo con ella, nos encontramos con un buen guión que perfila los más nimios movimientos de cámara, escenografía, ambientación e interpretación de buenos actores y actrices que sienten y viven sus personajes a tope.
Ha habido algunos pequeños retoques. El principal de ellos es, sin duda, el nido como símbolo de la vida. A pesar del tiempo que ha pasado por ella, no cabe duda de que no ha perdido la maestría de la que gozó en aquella década de finales de los 70. Los espacios cerrados, el misterio que envuelve todo y la hostilidad del planeta inexplorado se ven muy bien. Merece la pena que se vea de nuevo.
©2003 Felipe Santos
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