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Con las películas taquilleras que ya he hecho, Segura se lanza a producir sus propios productos y al mismo tiempo encabeza el reparto de su ¿obra? cinematográfica, aunque la dirija otro a sus enteras órdenes.
Por supuesto pertenece al círculo de sus amigos. Un grupo que va alternar la gamberrada con la acción, el humor grueso o de mal gusto y el terror tomado en plan chungo.
Los que llevan a sus espaldas este producto son jóvenes de poco más de veinte años. No tienen cualidades para lo que aspiran. Y sin talento, intuición, cultura y el don de la estructuración de una película les es difícil llevar a cabo su deseo.
Pero ante esta escasez artística, todo intentan resolverlo por el dinero que les otorga una mujer atractiva que es toda una experta en negocios. La única condición que parece plantear es su papel en el film en una exhibición de su instinto más primitivo.
Otros personajes van saliendo de un guión flojo. Por ejemplo un duende con ansias de venganza, con afanes de héroe y con tendencia clara a la droga.
Este les pone como condición a sus nuevos intérpretes que tienen que luchar para acabar con la secta de los Anticristos, zombis que han vuelto de las tumbas para meter miedo a todo el que se ponga por delante.
Y en medio de este lío, no pueden faltar los chistes de sal gorda. La narración de la película va dando tumbos entre la acción, el humor y el terror en plan sangriento, violencia gratuita y tiroteos por doquier.
No es difícil rellenar los 90 minutos que dura la proyección de los zombies. En general, el relato cómico no consigue aburrir a los seguidores de este actor. Otros, sin embargo, se cansan bien pronto de sus gansadas y su manera particularísima de realizar el cine de terror.
Si se puede prestar atención a algo —y haciendo esfuerzos sobrehumanos— es por ver los nuevos actores que emplea en su reparto.
Desde luego que si no fuera por el gancho que tiene entre sus fieles amigos, pocos se acercarían a ver a este producto que tiene mucho de amiguismo y poco de arte.
En síntesis, primer estreno español del 2004 que, desde luego, en nada honra al Séptimo Arte. Flojo guión, realización sin inspiración, una interpretación con detalles curiosos que apuntan algo positivo y una puesta en escena que no tiene mucho de originalidad.
© 2004 Felipe Santos