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Después de algún tiempo de espera, llega a la pantalla la primera película de Blasco. Igual que la de Forqué —de los años 60— se inspira en la obra de Mihura.
Viene precedida de una espera de cinco años, debido en parte, a otros trabajos que incumben al director que también se dedica a producir.
El planteamiento del film se basa en las relaciones de un viudo joven de Soria y su posterior enamoramiento de una joven de alterne en Madrid.
El guión, entre rocambolesco, gracioso y simpático, va estudiando la verdad posible de un amor sincero entre el provinciano y su amada Maribel.
Este contraste de vidas parece más bien un cuento que una verdad palpable y realizable. El parece decidido a casarse con ella tras varias citas en el lugar de alterne. Las compañeras de la afortunada piensan que puede ser un asesino y comienzan a quitarle de la cabeza a su amiga y compañera la idea de un futuro matrimonio.
Sin embargo, a pesar de esta oposición entre dos mundos tan distintos e irreconciliables con el concepto de amor y de estabilidad del mismo, Maribel se siente también paulatinamente atraída por el tímido e introvertido joven soriano.
El director ha cuidado su primera obra con mucha ternura y delicadeza, aunque el mundo, la atmósfera de un burdel no sean, a veces, lo más propicio para que abunde la ternura en unas relaciones raras pero que responden a la vida de dos seres concretos.
La dificultad de Blasco ha estado en que no ha sabido apartarse del aspecto teatral para la que fue concebida esta obra de M. Mihura.
Quizá lo más digno del film sea la interpretación y el personaje de Maribel que, envuelta en un mar de dudas, no sabe qué hacer. Porque, en parte, el joven parece bien intencionado y para ella, harta de alterne, supone la salida de ese mundo oscuro y al mismo tiempo la alegría de que alguien con dinero se haya fijado en ella para algo más serio.
Porque, tal y como la presenta la película, parece una joven de cierta ingenuidad y llena todavía de ilusión.
Se pueden comparar las dos películas de Forqué y esta otra. Aquella resultaba más fría que ésta, mucho más sensible y tierna.
Sin ser nada especial, la cinta de Blasco se deja ver por su agrado, humor y lo atractivo de la regeneración de dos seres que se aman.
© 2003 Felipe Santos
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