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No basta para que resulte una buena película, el plantel extraordinario de actores y actrices y al siempre recordado y admirado Bob Dylan. Hace falta que funcione el lenguaje del cine mejor de lo que lo ha hecho este realizador.
Y justamente, sin duda alguna, lo que le ha fallado al film ha sido la construcción de un buen guión. Ni el director ni Bob Dylan —que vuelve al cine después de 15 años— han sabido escribir con acierto los diálogos y la fabricación de escenografías adecuadas en las que las vidas de los personajes adquieran una relevancia importante para la historia que se nos cuenta.
Esta se basa en un concierto benéfico que hace el cantante cuyo único resorte artístico es su voz inconmensurable. En otros aspectos aparece ya algo decrépito y como actor no funciona bien. Está en la cárcel. Sale con la única finalidad que dé un concierto benéfico en pro de los que sufren anímica y económicamente los desastres de una sociedad oprimida.
La temática se prestaba para haber hecho una película profunda sobre el dolor físico y psicológico que padecen los seres humanos cuando se hallan en situaciones de opresión política, tema normal en muchos sitios del mundo hoy en día.
Además, el guión solamente pergeña apuntes sobre el drama emocional en muchas personas ante el vacío interior a las que les ha conducido el desfase de valores de parte de nuestra sociedad. En este punto el guión y el relato —no muy bien organizado— tenían que haber profundizado mucho más de lo que lo ha hecho.
Este vació se contrapuntea con el afán de enriquecerse por parte de algunos empresarios que, en lugar de mirar y tener en cuenta a los humanos, "pasan" de ellos ante el dios dinero. Y para colmo —y ya son muchos temas— aparece también esta opresión en el marco de una guerra civil.
Algún que otro plano nos brinda algo de humor socarrón, negro, no de muy buen gusto.
Si el film se deja ver, en realidad de la buena, es porque los amantes de la música de Bob Dylan pueden verlo actuar y cantar tan bien como lo hacía antes.
En síntesis: película intrascendente en cuanto a su valor técnico y estético, pero interesante por el cantante Bob Dylan.
© 2004 Felipe Santos
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