« La huella del silencio / Déjate llevar »

Estamos ante un buen director y no precisamente ante una de sus obras mejores, pero que sí gustan por su belleza técnica y la temática que presenta.
Es el sentimiento el que se siente mejor ante sus tomas, su música, su fascinación cargada de palabras, imágenes y un ritmo desigual.
Es una tónica de este realizador: lo cuida todo al máximo pero el ritmo es tan lento que llega a aburrir.
Hay que colocarse ante este film con la imaginación abierta a lo que narra y ven nuestros ojos: personajes, conflictos centrados en cómo un señor educa y cría a una pequeña que encuentra, anhela que llegue a ser algo mayor para casarse con ella.
Para tenerla siempre para sí, no la dejó salir del barco ni que viera a nadie. Tarea inhumana. Una tarde, sin embargo, ve aparecer a un joven que le cautiva, y desde ahora empezará la lucha con el anciano.
El film es, pues, la proyección de ideas e imágenes creadas en su imaginación.
Orientación educativa: Buena para los amantes de la estética e historias coreanas y japonesas.
©2006 Felipe Santos