« Déjate llevar / Aro Tolbukhin. En la mente del asesino »

Este director empezó a dirigir cine porque así lo había visto en su padre.
Desde luego, no se trata de un gran director sino más bien de alguien al que le gusta le gusta la música.
Y este es el tema fundamental de su obra, aunque, como era de esperar —para darle fuerza a su narración—, acude a ver la temática principal de la juventud actual.
El joven se debate entre la música como medio de serenarse al mismo tiempo que busca profundizar en el tema que le interesa: la influencia que tienen los padres en la educación de sus hijos.
Cuando hay una dedicación a esta misión fundamental en la vida de los hijos, entonces se va llegando a que encuentren lo que anhelan y desean: una cierta madurez a la hora de elegir en la vida la vocación en la que se pueden encontrar más felices.
Este hijo no sabe a dónde va a parar porque no encuentra norte ni orientación en su vida.
Técnicamente —y siguiendo la teoría de antiguos maestros del cine galo— el realizador lleva cámara en mano para captar todos los detalles posibles de su obra. Lo malo es que se centra demasiado en el protagonista y deja la visión de los demás. Buen banda sonora.
Orientación educativa: Aunque no sea buena película, para los padres puede resultar interesante en cuanto a la educación de sus hijos.
©2006 Felipe Santos