
Como todo niño, disfruta con las historias que le cuentan cuando se va a la cama. Es una pena que esta costumbre se vaya perdiendo. Un ejemplo claro es esta película.
Debido justamente a estas historias, el niño se entera del libro que su abuelo escribió. Se pone a leerlo con tal fruición, que su lectura le provoca el deseo de realizar lo que descubre en el libro. Las pistas le van llevando poco a poco a un mundo en el que hay un tesoro secreto.
Pero este mundo está habitado por seres pequeños llamados Minomoys.
Se adentra en su mundo y para conocer su objetivo debe convertirse en uno de ellos.
El director ha sabido combinar la animación con imágenes reales.
La ambientación está tan bien hecha por la buena interpretación y ritmo que, unido todo a la buena banda sonora, hace que el pequeño y el adulto se lo pasen muy bien.
Orientación educativa: Buen para ir juntos al cine en Navidad.
©2006 Felipe Santos