La vida es siempre un proceso donde vamos encontrando pistas para llegar a una madurez y humana. ¿Cómo podemos saber si estamos caminando bien en este proceso de madurez? ¿Cómo es la persona madura tanto espiritual como emocionalmente?

Para contestar a esta pregunta podemos reflexionar el texto de 1 Cor 13:

1. La persona madura no busca lo suyo, sino el bien de su familia y el reino de Dios.
2. No se enfada fácilmente, tiene paciencia. No protagoniza berrinches infantiles.
3. No admite a pesar de las presiones, desengaños y desilusiones. Tiene perseverancia. Es sufrido. "Todo lo soporta".
4. No es jactancioso, no se envanece. No desea siempre ser el centro de atención.
5. Es discreto, íntegro. Ha adquirido sabiduría con la experiencia.
6. No hace nada indebido. No "mete la pata" demasiado.
7. Tiene corazón de padre o de madre. Perdona a sus hijos. No guarda rencor.
8. No le gustan los chismes, las calumnias o malas noticias. Se goza de la verdad.
9. No es desconfiado. Todo lo cree.
10. No tiene envidia. Conoce su identidad, su valor. Tiene una relación profunda con Dios. No tiene que envidiar a nadie.
11. No es celoso. Cuando alguien es inmaduro y se siente poca cosa, tiene celos. Al no confiar en sí mismo, piensa que su pareja está engañándole, pues él/ella posiblemente ha engañado al otro.
12. Vive en los ojos de Dios. No le importa "el qué dirán", sabe que las lenguas hablarán mal, a pesar de lo que haga o deje de hacer.
13. Sabe que en la vida hay momentos buenos y malos y sabe encajarlos.
14. La persona madura ha dejado de pensar, de ser y de razonar como un niño.
15. Sabe distanciarse sanamente de los padres. Es capaz de tomar decisiones de una manera personal y por encima de sus padres. Cuando se casa y forma una familia es capaz de utilizar sus propios criterios en lugar de hacer caso a ciegas a sus padres...
16. La persona madura se preocupa por los demás, no es egoísta ni egocéntrico.
17. Es suficientemente maduro para dar consolación y ayuda a los débiles y menos afortunados.
18. Procura andar delante de Dios en santidad, apartándose de las contaminaciones de la carne. Tiene dominio propio, sabe controlar los instintos de su cuerpo.
19. Es un ejemplo para los demás. No solamente en palabras, sino en hechos y en verdad.
20. La persona madura sabe amar y sabe manifestar su amor y su aprecio. Amar al prójimo como uno mismo no implica que haya que amarse para amar a los otros; nos amamos ya demasiado. El sentido se dirige a preocuparse de otros con el mismo interés e intensidad que uno tenga consigo mismo.
21. Ser maduro es ser como Cristo.

Para lograr avanzar en el camino de la madurez hay que conseguir renunciar a una serie de actuaciones en la vida:

1. Renuncia al derecho de quejarte.
2. Renuncia al derecho de guardar rencor.
3. Renuncia al derecho de enfadarte por cosas insignificantes.
4. Renuncia al derecho de vengarte.
5. Renuncia al derecho de mentir o de actuar como un hipócrita.
6. Renuncia al deseo de buscar solamente lo tuyo.
7. Renuncia al gastar inútilmente tu dinero, tu tiempo…¦
8. Renuncia a buscar siempre la comodidad y el protagonismo.
9. Renuncia a criticar y juzgar a los demás.
10. Renuncia a hablar de cosas que no edifican.