CONTROLA TUS NERVIOS


Hay personas que pierden los nervios con bastante facilidad y, lo que es más grave, hacen que las personas que están a su lado también los pierdan.

¿Por qué hay personas que pierden los nervios fácilmente?
Porque tienen un bajo o nulo control emocional. No saben controlar lo que sienten y esto produce muchos conflictos de todo tipo en sí mismos y en los demás.

Estas personas con cierta frecuencia llegan a tener en los ambientes donde se mueven como una cierta protección. Para que "no se ponga nervioso" le toleran muchas cosas como enfados, protestas, cólera, mala educación, etc. y todo esto lo que hace es potenciar una y otra vez su falta de control.

En los ambientes familiares se llega incluso a tratarles con mayor delicadeza que a los demás miembros para no darles motivos para que pierdan los nervios.
En los ambientes laborales también suceden estas cosas pero que curiosamente ante el jefe, automáticamente se reducen los ataques de nervios.

El control emocional y el control de las reacciones ante circunstancias no previstas o no deseadas, está directamente asociado al éxito personal y laboral de las personas. Cuanto más control tenga una persona sobre lo que siente y sobre las situaciones que le suceden mejor le irá a ella y a los que les rodean.

El no saber controlar los nervios es una señal de carencias y falta de equilibrio de diferentes componentes de la personalidad: inmadurez, rigidez, baja tolerancia ante la frustración (poco aguante), baja autoestima, fuerte inseguridad, etc. El origen de esta falta de control emocional lo tiene que evaluar un profesional y poner el tratamiento adecuado.

¿Qué hacer con una persona que no sabe controlar sus nervios?
No te comportes con él o ella de manera paternalista. No le estimules a que se crea alguien "especial".
Cuando se ponga nervioso no te pongas como él. No te pongas a su altura. Guarda silencio. Intenta controlar tus sentimientos y tus reacciones. No entres en su juego.
Si ves que una persona ya ha perdido varias veces los nervios contigo no les des más oportunidades, cuando la veas venir márchate a otra parte donde no puedas ser su víctima. De esta manera aprenderá a ir reflexionando ante lo que hace o va a hacer.
Nunca discutas con una persona nerviosa o que va aumentando sus nervios por momentos. Lo mejor es mantenerse en silencio e incluso marcharse. Date cuenta que cuando una persona ha llegado a un alto nivel de nervios ni oye, ni entiende, ni quiere saber nada fuera de lo que está sintiendo. Lo mejor es esperar, incluso varios días, a que la situación se calme y luego retomar el tema y dialogarlo con serenidad.
Lo mejor ante alguien que ha perdido los nervios es esperar que éstos vuelvan a su sitio.

No seas una persona que le tengas miedo a los nerviosos y a sus nervios. Trata de mantener la dignidad personal, la tuya y la del otro por encima de todo. Si te mantienes sereno y te sabes controlar ya estás ayudando al nervioso porque la conducta se contagia.