De la misma manera que cuidamos nuestra piel, nuestros ojos, nuestra boca, etc. tenemos que aprender a cuidar también nuestra salud mental.
¿Cuándo podemos decir que una persona está mentalmente enferma?
En realidad no hay fronteras totalmente claras para distinguir lo que llamamos "normalidad", pero sí hay una serie de datos que nos ayudan a describir dónde se produce una situación de enfermedad mental.
Muchas veces son tomados por enfermos mentales personas que lo que hacen es vivir y plantearse la vida de otra manera.
Veamos algunas de las características de una persona enferma mental:
1. Padece regularmente un grave malestar interno.
2. Se da cuenta que algo ya no funciona bien.
3. Advierte su dificultad para mantener una relación normal con las personas que le rodean.
4. Tiene necesidad de aislarse.
5. No siente nunca simpatía por nadie.
6. La ansiedad le mantiene en un permanente estado de miedo a equivocarse.
7. Se hace una persona muy insegura.
8. Tiene dificultad de entender qué es lo que pasa en su interior.
9. A veces se siente cansada de todo.
10. Vive en un permanente sentimiento de desvalorización personal: "yo no valgo para nada..."
11. Con frecuencia no puede coordinar lógicamente sus pensamientos.
12. Puede sentirse físicamente mal, desintegrada, incapaz de un sentimiento verdadero.
13. Puede estar harta de la vida.
14. A veces puede que no sienta estímulo alguno a hacer algo por sí misma.
15. Se perciben más o menos como desintegrados.
Hay que tener en cuenta que estos síntomas también se pueden dar en personas mentalmente normales, pero que atraviesan momentos determinados de su vida con problemas y dificultades. Hay situaciones que son capaces de trastornar, al menos transitoriamente, las mentes más sanas. Cuando los síntomas descritos se producen por una situación concreta entonces no podemos decir que la persona sea una enferma mental. Puede ser una forma de defensa del organismo frente a lo que le sucede.
Hay que distinguir también estos síntomas de la angustia existencial que tenemos en mayor o medida todos los seres humanos. Hay preguntas que surgen en a mente de cualquier persona capaz de reflexionar sobre su propia existencia, para las cuales no encuentra respuestas comprensibles a la luz de su pensamiento lógico. Son las preguntas relacionadas con la vida, la muerte, con el futuro, el cosmos, etc. La filosofía y sobre todo la religión pueden ofrecer respuestas a tales preguntas. Las personas sin fe procuran ignorar tales cuestiones. Si comienzan a preocuparse de ellas y no aceptan las soluciones ofrecidas por la filosofía y la religión, pueden entrar en un proceso de progresiva degradación del equilibrio mental.
16. Alucinaciones acompañadas de delirios y de ideas extrañas, que se expresan en formas de lenguaje confusas e incoherentes.
17. Las personas que padecen trastornos mentales ordinariamente es pesimista respecto a los acontecimientos que les toca vivir.
18. Inmadurez afectiva.
19. Encuentran dificultad para elegir, para optar y para decidir personalmente en situaciones importantes de su propia vida.
20. Dificultad a la hora de relacionarse con los demás de manera natural.
21. Es individualista y egoísta.
22. Tiene dificultades para asumir responsabilidades en la vida de grupo.
23. Prefiere un comportamiento autosuficiente.
24. Vive siempre insatisfecho consigo mismo.
25. Es inestable en el trabajo y en el cargo.
26. Tienen amigos de ocasión, pero no amigos de verdad.
27. Profundo sentimiento de insatisfacción.
28. No encuentra caminos de solución a las cosas que le suceden en la vida.
29. Está a la defensiva.
30. En muchas ocasiones no se da cuenta de lo que le pasa y por qué le pasa.