¿Comer carne de cerdo?


¿Es verdad que la Biblia prohíbe comer carne de cerdo porque el cerdo es un animal impuro? ¿Tenemos los cristianos que seguir esa norma? ¿Qué importancia tiene para nuestra fe?

Para el pueblo de Israel el cerdo es un animal impuro, razón por la cual no puede servir de alimento. La prohibición de comer carne se encuentra en Lev 11,7, donde se nos da también la razón de la prohibición. También en Dt 14, 8 hace referencia a lo mismo. Siendo un animal impuro, no se puede ofrecer en sacrificio ni comer su carne, según Is 55,4 e Is 66,17, parece que está relacionado con ciertos sacrificios supersticiosos.

En el tiempo de los Macabeos (siglo II antes de Cristo) el hecho de no comer carne de cerdo se convirtió para los judíos en una cuestión de vida o muerte. Podemos ver en algunos textos cuál era la situación: 1Mac 1,47 2Mac6,18-31 2Mac7,1-42. En los tiempos de Jesús todavía estaban en vigor estas cuestiones. Los cerdos eran sinónimo de la mayor de las impurezas. Cuidar de ellos, como tuvo que hacer el "hijo pródigo", era la mayor humillación posible: Lc 15, 16.

En los evangelios sinópticos: Mt 8, 28-34 Mc 5,1-20 Lc 8,26-39, Jesús expulsa un demonio que toma posesión de una piara de cerdos. El evangelio de Marcos nos da más detalles. Llega a decir que el nombre de ese demonio es "Legión" (Mc 5,9), referencia clara al destacamento más importante del ejército romano. De este modo podemos saber que, en el ambiente de aquel momento, los dominadores romanos eran considerados por el pueblo como lo más repulsivo. Es clara la ironía de este episodio. Dicho con otras palabras, se trata de adivinar el lugar en que habita el demonio, su dirección: su casa son los cerdos; y los cerdos representan a los romanos opresores.

Pero este episodio también tiene una constatación cruel: las personas conceden mayor valor a los bienes (una piara de cerdos) que a la vida humana en libertad. Jesús no tiene inconveniente de echar a perder una piara de cerdos, con tal de liberar a una persona.

Para nosotros, el hecho de comer o no comer carne de cerdo no tiene importancia. Se trata simplemente de una cuestión cultural. La Biblia no nos lo prohíbe, pues Jesús abolió estas cuestiones al declarar puros todos los alimentos: Mc 7,19. El apóstol Pablo va en la misma línea cuando escribe a Tito: "Todo es limpio para los limpios, pero para los contaminados y los que no tienen fe, nada es puro, porque tienen contaminada su mente y su conciencia." (Tit 1,15)

Aunque no estuviera hablando de esta cuestión, parece válido a este respecto el pensamiento del apóstol Pablo, cuando dice: "Ya coman, ya beban, hagan lo que hagan, háganlo todo para gloria de Dios... hagan en todo como yo, que me esfuerzo en complacer a todos en todo, no buscando mi interés, sino el de los demás, para que se salven." (1 Cor 10,31-33).