Lo que nos enseña la Parábola del Padre que perdona a su Hijo

En el camino de la vida muchas veces encontramos personas apartadas de Dios, puede ser que incluso hace un tiempo fueran buenos cristianos que intentaban vivir coherentemente su fe. ¿Qué ha ocurrido? ¿Qué ha pasado para que la separación de Dios se haya producido?

Examinemos la parábola del "hijo pródigo", llamada también la "Parábola del padre que perdona a su hijo", ya que tiene más sentido este título que el anterior. El acento de esta parábola no hay que ponerlo en el arrepentimiento del hijo, sino en el amor , el perdón y la acogida del Padre.

Lc 15, 11-24 (Evangelio de san Lucas, capítulo 15, versículos del 11 al 24).
¿Qué actitudes personales pueden separamos de Dios?

* Independencia de la voluntad de Dios: En el versículo 12 vemos cómo el hijo le pide la herencia al Padre, esto es, quiere separarse de Él, quiere hacer su voluntad independientemente de lo que el Padre quiere bondadosamente para su vida. El Padre cede. Dios no obliga a nadie; nos ha hecho tan libres que podemos incluso separarnos de Él.

* Egoísmo personal: En el versículo 13 vemos que el hijo menor, el más inexperto, sólo piensa en sí mismo. Coge su herencia y la vende, se va, se aleja de Dios, y, pensando sólo en sí mismo gasta todo: su dinero, su salud, sus ambiciones, su vida… No piensa en nadie sino en sí mismo.

* Separación real: En el mismo versículo 13 vemos que al marcharse no puede aprender de su padre la forma y la técnica para volver a recuperar su propia dignidad. Se ha dedicado a las cosas mundanas y no ha dedicado tiempo a los de su hogar…

* Se pierde lo conseguido: Muchas veces en el camino de la vida hay personas que se apuntan en la lista de los perdedores. Sin darse cuenta van perdiendo todo, hasta el sentido de sus vidas. El versículo 15 lo expresa muy bien: "lo mandaron a cuidar cerdos…"

* La vida ha perdido su sentido: Progresivamente la persona va perdiendo cualquier sentido a su vida.

El Camino de Retorno

* Recapacita: En el versículo 17 el hijo reflexiona, detiene las prisas de su vida y se acuerda del recorrido de su existencia, de lo que tenía y ahora no tiene, del amor que anidaba en su hogar y del vacío que se ha buscado por su ceguera y egoísmo.

* Se decide: En el versículo 18 toma la determinación de volver a sus orígenes. Es un acto de valentía.

* Se arrepiente: Hay que desandar lo mal andado. Aparece el arrepentimiento que es el mecanismo fundamental que nos pone en la realidad de nuestros errores. Nos arrepentimos porque nos damos cuenta de que nos hemos equivocado. El versículo 19 es fiel reflejo de este querer volver sin orgullo, sin egoísmo.

* Se pone en camino: No es suficiente el arrepentirse, hay que cambiar de camino en la vida. Hay que abandonar caminos que no llevan a ninguna parte y senderos que no nos conducen nada más que a nosotros mismos. En el versículo 20 se pone de camino de vuelta, pero ahora vuelve sin orgullo, sin egoísmos, con la lección de la vida aprendida.

* El Padre perdona: Antes de hablar o de pedir explicaciones el Padre perdona. Por su experiencia sabe que la vuelta de su hijo necesita ternura más que de reprimendas. El versículo 20 mantiene este tono de acogida.

* Cambia su aspecto: El Padre manda en el versículo 22 que le revistan, vuelve la voluntad del Padre sobre su hijo que esta vez sí que la acepta. El hijo se deja revestir de la voluntad de su Padre.

* Compartir: Los versículos 23 y 24 cierran este círculo de regreso. De nuevo Padre e hijo disfrutan el uno del otro llenos de alegría, sin echarse nada en cara.

¿Cuántas de estas actitudes que acercan a Dios faltan en nuestra vida?