ESTRUCTURA Y MENSAJE DE LOS EVANGELIOS: EL KERIGMA

Kerigma es una palabra griega que significa "anuncio", algo así como lo que debe ser proclamado y conocido. Con esta palabra se denota la misión de anunciar al período más importante de la vida de nuestro Señor: la Pasión, Muerte y Resurrección (PMR). Todos los evangelios narran este suceso, preparándolo en el resto de su contenido (secciones narrativas, milagros y dichos de Jesús). Hechos de los Apóstoles también gira en torno al Kerygma, pero de una forma distinta.

En los evangelios, el contenido del Kerygma es desglosado narrativamente. En Mateo, Marcos y Lucas se dedican los últimos 3 capítulos a la PMR. El resto de los capítulos son narraciones de milagros y discursos matizados por elementos teológicos que asoman el carácter mesiánico de Cristo. Por ejemplo, el relato de la transfiguración asoma la imagen de Cristo resucitado y anuncia la Pasión (Mt 17,1-9). También los evangelistas sinópticos presentan anuncios de la PMR (Lc 2,46; 11,29-32) siendo tan grave la renuncia a la misma, que Pedro se gana el título de Satanás al querer evitarla (Mc 8,31-33).

Por su parte, Juan dedica 4 capítulos a narrar la PMR, pero la prepara a lo largo de todo su Evangelio (Jn 2,4; 3,14; 10,17-18; 11; 12,23-32).

En el libro de los Hechos, Lucas coloca al Kerigma como eje fundamental de los primeros discursos proclamados por Pedro (Hch 2,22-24.36; 3,13-15; 4,10-12; 5,30; 10,39-40) y Pablo (Hch 13,28-30; 17,30-32) luego de la Ascensión. El Kerygma también se proclama indirectamente al dar testimonio de que Jesús está vivo (Hch 22, 6-8; 26,12-15).

El tema de la Resurrección siempre fue polémico en la Iglesia. Pablo sufre en carne propia el desprecio por su anuncio (Hch 24,21), y lucha contra aquellos que la niegan (1 Co 15).

Algunas características del Kerygma son las siguientes: 1) es proclamado por testigos (Hch 4,20; 5,32; 13,31), aunque no necesariamente éstos estuvieron presentes físicamente durante los hechos de la PMR. Por ejemplo, Pedro fue testigo de todo, pero Pablo conoció a Jesús en una experiencia personal y real (Hch 9,3-16) pero no presenció la PMR. 2) El Kerygma es más importante que la propia vida, de manera que vale la pena ser preso (Hch 28,20) y hasta morir por él (Hch 20,24; 21,13). 3) La eficacia de la comunidad se fundamenta en el anuncio de la PMR (Hch 4,32-34; 12,24; 20,32).
Tanto para los primeros cristianos como para nosotros, el Kerygma es el fundamento de nuestra confesión de fe, por eso el tema más desarrollado en el Credo es la PMR. Conforme los apóstoles fueron muriendo, se recogieron en los evangelios los dichos y hechos de Jesús, organizados en torno a la PMR, de manera que los evangelios son un Kerygma escrito.
La confesión de fe del pueblo judío, el Shemá (Dt 6,4-9) pide insistentemente la rememoración y meditación del hecho fundamental de la teología veterotestamentaria, la pascua/liberación de Egipto. El Kerygma es el anuncio insistente de la Pascua de Cristo, la eterna, la imborrable. Así como Israel debía cuidarse de no olvidar (Dt 6,12), el nuevo Israel debe hacer lo mismo: "Si os mantenéis en mi Palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres" (Jn 8,31-32). La libertad y la vida están en conocer a Jesús y lo que Él ha hecho por nosotros en su PMR (Cf. Jn 17,3).