RELIGIÓN Y FAMILIA EN LA BIBLIA

En los días de los primeros patriarcas, el padre era el sacerdote de toda la familia, y este honor pasaba normalmente al hijo mayor cuando el padre fallecía. Esta práctica continuó hasta que la ley de Moisés transfirió su derecho a la tribu de Leví de cuya tribu salieron los sacerdotes para Israel como nación.

El Altar. La religión en los hogares de aquellos antiguos tiempos se centralizaba en torno a un altar sobre el cual los animales sacrificados se ofrecían a Dios: Gn 12,8 Gn 13,18 Gn 33,18-20
El altar en la vida del hogar ayudaba a producir el sentido de pecado, una realización de la autoridad de Dios, y un conocimiento de que el camino para acercarse a Dios era a través del sacrificio. El altar es el precursor de la vida familiar de oración en un hogar cristiano actual.

El Terafín. En la tierra de Babilonia de donde originalmente llegó Abraham, había adoración familiar a sus dioses, y el hogar tenía su altar con figuras de arcilla de estos dioses que se llamaban "terrafín". Estos dioses familiares servían como ángeles guardianes del hogar. A la muerte del padre, estos dioses del hogar, o terafín, eran siempre dejados al hijo mayor, en la seguridad que los demás miembros de la familia tenían derecho de adorarlos.
En Gn 13,19 Gn 31,30 se recogen la importancia de poseer estos dioses, ya que la posesión de estos "terafín" confiere el privilegio de la progenitura.
La forma antigua de la idolatría estaba ligada vitalmente a los asuntos familiares.

La ley de Moisés era muy diferente en los requerimientos que los padres debían entrenar a sus hijos en el conocimiento de Dios y sus leyes: Dt 4,9. En lo referente al cumplimiento de los mandamientos vino a ser una obligación solemne de los padres hebreos enseñar a sus hijos los mandamientos de la ley, y también explicarles el significado real de las observancias religiosas. Sin duda ha sido este énfasis en la educación religiosa en la familia lo que ha contribuido grandemente a la permanencia del judío en la historia.

Peregrinaciones familiares al santuario. Una parte muy importante en la vida de la familia hebrea era la peregrinación que se hacía al santuario: Ex 34,23. La familia entera podía ir, pero se requería que todo miembro varón fuese en la peregrinación. Las fiestas del Señor se celebraban en esas tres estaciones del año. Los elementos de la acción de gracias eran muy enfatizados en la mayoría de ellos. El Señor hizo una peregrinación especial a los que iban en esas peregrinaciones a la casa de Dios: Ex 34,24. Con todos los hombres fuera de sus hogares, era la promesa de Dios de ciudar de esos hogares contra cualquier ataque posible de algún enemigo, mientras la familia iba en la peregrinación.

El ejemplo más famoso de una familia en peregrinación a Jersualén, es por supuesto la de José, María y Jesús: Lc 2, 41-42

En tiempos de Jesús recitaban "El Shemá" que en realidad es una plegaria resumen de tres pasajes del pentateuco. Era repetida mañanas y tardes por los hombres. El niño judío, cuando llegaba a la edad de los doce años, ya debía repetir esta oración. Los tres pasajes que componían "El Shemá" eran: Dt 6,4-9 Dt 11.13-21 Núm 15,37-41. El uso muy extendido de "El Shemá" en los tiempos de Cristo vino a ser con otros muchos, una mera fórmula: Mt 6,7