Muchas veces no caemos en la cuenta del derroche de energía que tenemos incluso en nuestro propio hogar. Cuando hablamos de contaminación pensamos con mucha frecuencia en la calle, en el espacio, en los mares y ríos... pero nuestra casa también puede estar colaborando a la contaminación y al derroche energético.

¿Cuándo estamos derrochando energía en nuestro hogar?

1. Los aparatos eléctricos que tienes en casa. Hay aparatos que siguen consumiendo energía aunque no estén funcionando:

El televisor cuando lo apagas con mando a distancia, se queda consumiendo unos 15 w. de potencia por hora. (Cuando está funcionando gasta unos 45 w. por hora).

Aparatos de música apagados con mando a distancia.

Despertadores y relojes eléctricos.

Transformadores...

Lógicamente los gastos de estos aparatos que están «latentes» no es tan elevados como cuando están funcionando, pero si sumas todos los aparatos “latentes” y su consumo te llevarás una sorpresa.

Lo mejor es apagar e incluso desenchufar totalmente los elementos que no usemos a diario. Lo notarás en el ambiente y en el recibo de la luz.

2. Otra fuente de derroche de energía que produce contaminación atmosférica son las luces que dejamos encendidas en casa. Cuando tú gastas luz eléctrica la central eléctrica está emitiendo a su vez más contaminación ambiental...

Acostúmbrate a apagar las luces que no estés usando.

Usa bombillas de bajo consumo en los lugares de la casa donde no hay que estar encendiendo y apagando continuamente la luz. Estas bombillas duran ocho veces más y consumen apenas el 20% en relación a las lámparas normales.



3. Gasto de energía en electrodomésticos. Hay algunos aparatos que consumen mucha energía:

La nevera cada vez que se abre hay una sobrecarga para el motor ya que tiene que volver a enfriar el aire caliente que ha entrado al interior del aparato.

El horno de casa cada vez que lo abres cuando está funcionando pierde un 20% de calor acumulado que tiene que volver a generar.