PELIGROSA ESPIRAL
por José María Escudero Fernández
(mardepri@terra.es)
“Viendo Pilato que no conseguía nada,
sino que el alboroto iba en aumento,
tomo agua y se lavó las manos
ante el pueblo, diciendo:
-No me hago responsable..; allá vosotros”
Seguramente en más de una ocasión nos hemos visto sorprendidos por un joven pidiéndonos dinero a punta de navaja, de pistola o simplemente de unos ojos inyectados en odio..
Seguramente hemos sentido pena, lástima o incluso miedo, y habremos pensado en sus padres, en sus maestros, en sus amigos y en la educación que ha podido recibir para llegar hasta donde está…
Sin embargo ese joven tiene una historia como todos nosotros, y detrás de esa acción hay muchos culpables
Leamos los informes de la gente que ha estado a su lado, no se, tal vez encontremos al culpable:
Padres: “Es un caso, nosotros nos afanamos en que tuviese de todo y que jamás careciese de nada.., la verdad es que se nos fue de las manos”
Profesores: “Es el típico muchacho que te “rompe” las clases, no atiende, no colabora. Desde el claustro tomamos una decisión, pensamos que la más acertada: atención especializada”
Psicólogo: “Era un buen chico, sin embargo el problema que presentaba no entraba dentro de mi especialidad”
Centro de menores: “Estuvo con nosotros hasta que llegó a la mayoría de edad”
Lugar de trabajo: “Era muy poco constante, con escaso espíritu de trabajo. Cuando finalizó el contrato, le dijimos que ya le llamaríamos… no supimos más de él”
Sociedad: Cada individuo tiene un sitio en este mundo, y en este caso, él se adaptaba perfectamente al suyo, al grupo de los excluidos.
Ahora ya solo queda hacerte una pregunta:
¿Qué “pinto” yo en todo esto, o acaso también formo parte de esta espiral?