¿CÓMO SOLUCIONAMOS NUESTROS PROBLEMAS?- y 3


Uno de los peligros que se da en la vida de matrimonio es la monotonía, para ello nada mejor que hacer una o dos cosas que sorprendan gratamente a tu pareja. No lo digas qué es. El otro cónyuge tiene que descubrir qué has hecho de nuevo. Normalmente las sorpresas se suelen convertir en soluciones.

Otra de las técnicas que ayuda a superar los problemas es tomárselo a la risa. Procura tener momentos de risa después de los enfados. Haz algo que haga sonreír al otro y a ti.
El comportamiento muda el sentimiento y el sentir te cambia de pensamiento. Lo mejor para cambiar las cosas es ponerse a actuar. Actuar, hacer algo, es empezar a superar la situación. Cambia tus viejas manías y costumbres.

Cuando hay algo nuevo, el conocimiento anterior deja de tener validez. Hay algo que nos hace caer en la cuenta de algo nuevo y vemos el mundo distinto; las posibilidades aumentan. Cuando uno de la pareja cambia, de inmediato cambia el otro. El realidad se sigue siendo igual; lo que ha cambiado es la percepción que se tiene del otro.

Antes de decidirte a hacer, aprende a visualizar. Visualizar es poner en tu mente las imágenes de lo que vas a conseguir y de cómo conseguirlo. Más allá de las emociones y reacciones físicas, se ha comprobado que las imágenes controlan los impulsos. Imaginar la acción crea energía.

Debemos de buscar más las soluciones que tratar de explicar los problemas. Dar vueltas y vueltas al asunto no sirve para nada. Todo problema tiene en sí mismo alguna solución, lo que hay que hacer es descubrirla.
Muchas veces, el problema somos nosotros mismos, o lo originaremos nosotros mismos con nuestro falso enfoque.

Cuando se piensa que los problemas aparecen por la relación de convivencia, siempre creeremos que la culpa la tiene el otro. Cuanto más se la achaque al otro un defecto, más se intensificará. A más vigilancia, más arte para mentir y evitar su control. Cuanto más se insiste, ocurre más y mejor de lo mismo.
Trata entonces de que sea "menos de lo mismo", o lo contrario de lo mismo si quieres arreglar algo. Inténtalo.

Ante los problemas hay que fijarse más en la parte buena de la situación que tú quisieras que continuase ocurriendo. La pregunta que debe hacerse la pareja es: En los momentos que se llevan bien, ¿qué pasa de diferente a cuando se llevan mal? Cambia de gafas y verás las cosas más claras.

La opinión que tengas del problema aumenta o disminuye la posibilidad de solucionarlo. Tenemos que aprender a ver los problemas de distinta manera. A veces no existe el problema que creemos que existe. O no existe realmente o el problema está en otro sitio.

Hay que aprender a traducir nuestros problemas. Las formas de hablar también limitan el potencial de acción y de cambio. Cuando sólo veo dificultades, olvido que también tengo recursos y capacidades. Hay que ver lo bueno y lo menos bueno de nuestra pareja. No podemos quedarnos sólo en ver las dificultades e inconvenientes del otro.