Buzón Católico
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la homilía del domingo:
Vigésimo tercer domingo del Tiempo Ordinario — Ciclo A

04.09.2005. Mt 18, 15-20. "Si tu hermano peca, repréndelo a solas".

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Evangelio

Si tu hermano te ofende, habla con él a solas para hacerle reconocer su falta. Si te hace caso, has ganado a tu hermano. Si no te lo hace, llama a una o dos personas más, porque toda acusación debe basarse en el testimonio de dos o tres testigos. Si tampoco les hace caso a ellos, díselo a la congregación; y si tampoco les hace caso a la congregación, considérale como un pagano o como uno de esos que cobran impuestos para Roma.

Os aseguro que todo lo que atéis en este mundo, también quedará atado en el cielo; y todo lo que desatéis en este mundo. también quedará desatado en el cielo.

Además os digo que si dos de vosotros os ponéis de acuerdo aquí en la tierra para pedir algo en oración, mi Padre que está en el cielo os lo dará. Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Homilía

¿Qué debemos hacer como cristianos cuando alguien nos ofende?

La asignatura del perdón es de las más difíciles de aprobar dentro de la carrera del cristiano. Dentro de lo que es la vida humana, el perdón siempre es una invitación a ser mejores en la relación con los demás.

Perdonar es relativamente fácil, pero perdonar de corazón no siempre es algo que cualquier persona pueda conseguir.

La corrección fraterna tiene que tener unos elementos imprescindibles: amor, humildad y mansedumbre. Si faltan estos presupuestos no se dará un auténtico encuentro ni humano ni cristiano.

Dice la Palabra que con una persona en pecado debe seguirse este proceso:

  1. Debe ser reprendida en privado, a solas, haciéndole ver su pecado. Si se da cuenta y acepta su realidad buscará el cambio y la conversión.
  2. Si no te escucha, trae a dos testigos, trata de persuadirle otra vez con amabilidad y cariño.
  3. Si tampoco quiere escuchar, hay que plantearlo a la comunidad.
  4. Si no hace escucha a la comunidad, sea tenido como un pagano.

¿Qué haces y cómo te relacionas con los que no viven el Evangelio? ¿Cómo debe ser el comportamiento de un cristiano hacia una persona que no vive el Evangelio? ¿Cómo les acogemos?

En numerosas ocasiones, el mensaje universal del Evangelio lo cerramos en nuestras manías y nuestras fobias personales. Tenemos que irnos capacitando para crecer con el Evangelio desde la libertad, no desde el temor o la imposición.

El poder de atar y desatar que Dios da la Iglesia sirve para ir haciendo la voluntad de Dios en nuestra vida.

Si “dos se ponen de acuerdo…”, nos deja ver que la unanimidad en la oración obtiene siempre de Dios una respuesta segura. “Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.

Por pocos que sean, si se reúnen en comunión con Cristo y con los hermanos, Jesús estará no sólo con ellos, sino en medio de ellos. No es la multitud quien atrae la presencia de Dios, sino la fe y la devoción de los congregados los que atraen la presencia y la bendición de Cristo.

Jesús nunca puso límites al perdón humano ¿Qué quiso decir entonces con lo de considerar a la otra persona después de los intentos fallidos anteriores como si fuera un pagano o un publicano?

No es un mandato de perder la paciencia con nadie. Para Jesús ninguna persona es un caso perdido. Se refiere a cuando una persona, después de ser buscada una y otra vez por Dios, elige el darle la espalda. Quien pudiendo cambiar no lo hace, y en esta cerrazón hace mucho daño a los demás, debe ser apartado, no de los corazones sino del sentir de la comunidad. En realidad es un autoapartamiento donde la persona no encaja en la unidad de los que intentan seguir el camino de Dios.

La conversión, e incluso la oración eficaz, es aquella donde se ha suprimido el egoísmo y se han superado nuestras propias necesidades y deseos. En la oración recibimos lo que Dios cree lo mejor para nosotros aunque nos cueste muchas veces creerlo. Las cosas de Dios hay que verlas con la perspectiva del tiempo y con los ojos de la fe.

Dios no nos da el escape de una situación humana, nos permite aceptar lo que no podemos entender. Cuando oramos sin mezcla de egoísmo, Dios envía su respuesta; pero es su respuesta, no la que esperábamos nosotros.

* * *

    1. ¿Qué es para ti la voluntad de Dios?
    2. ¿Cómo sabe una persona que está cumpliendo la voluntad de Dios en su vida?
    3. ¿Qué papel tiene la comunidad de la Iglesia en tu vida de fe?
    4. ¿Cómo es tu oración? ¿Qué importancia le das?
    5. ¿Cómo mantener una vida de oración en el mundo de hoy? ¿Qué hacer?

©2002 Mario Santana Bueno.

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