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la homilía del domingo:
Vigésimo sexto domingo del Tiempo Ordinario — Ciclo A

25 de septiembre de 2005. "Recapacitó y fue".

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Evangelio

Jesús agregó: «Pero, díganme su parecer: Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero para decirle: “Hijo, hoy tienes que ir a trabajar en la viña.” Y él le respondió: “No quiero”. Pero después se arrepintió y fue. Luego el padre se acercó al segundo y le mandó lo mismo. Este respondió: “Ya voy, señor.” Pero no fue.

Ahora bien, ¿cuál de los dos hizo lo que quería el padre?» Ellos contestaron: «El primero.» Entonces Jesús les dijo: «En verdad se lo digo: en el camino al reino de los Cielos, los publicanos y las prostitutas andan mejor que ustedes. Porque Juan vino a abrirles el camino derecho y ustedes no le creyeron, mientras que los publicanos y las prostitutas le creyeron. Ustedes fueron testigos, pero ni con esto se arrepintieron y le creyeron.

Homilía

La Palabra de hoy nos habla de dos tipos de clases de personas:

Los dos eran hijos del mismo padre. A los dos se les dio la misma orden: «Hijo, ve hoy a trabajar a la viña».

Cada cristiano ha venido a la vida a desvivirse, o sea, dejar la vida por los demás y esto no siempre es grato o placentero. Dejar la vida es doloroso porque estamos apegados a las cosas y a las personas.

El mandato del padre es ir a trabajar, a hacer algo…

Nos hemos acostumbrado a ir a la Iglesia los domingos, e incluso algún que otro día en semana. Puede incluso que estemos preocupados por la realidad del mundo que nos rodea, pero la gran pregunta es: ¿Vamos a donde hemos sido enviados? ¿Vamos a la viña del mundo a trabajar por los demás?

Trabajar por los demás con un espíritu cristiano significa acercarnos y acercar más al mundo a Dios y Dios al mundo. Dios se preocupa por el mundo, pero en numerosas ocasiones el mundo parece no preocuparse por Dios.

La conducta de uno y otro fue muy diferente. Uno de los hijos obró mejor de lo que dijo, el otro dijo mejor de lo que obró.

Algunos prefieren la comodidad propia y dicen «No quiero». El Evangelio también encuentra muchas negativas en el mundo de hoy y en el de siempre. Después se arrepienten y van a trabajar…

El otro hijo dice: «Sí, Señor, voy». Pero no fue. Hay muchos que tienen los labios llenos de amor y servicio, pero su corazón va por el lado contrario.

¿Cuál de los dos hizo lo que el padre quería?

El primero, porque sus acciones fueron mejores que sus palabras y, sobre todo, porque rectificó su mal comienzo. Todo el que se arrepiente de su conducta mala anterior Dios lo acoge y acepta de nuevo.

Ninguno de los dos hijos de esta parábola es alabado. Ninguno de los dos era modelo de hijo. Ambos actuaron de manera distinta a lo que habían decidido en un primer momento.

La parábola intenta explicarnos que los dirigentes judíos eran los que decían que obedecían a Dios, pero no lo hacían; los publicanos (cobradores de impuestos de los romanos y despreciados por el resto de los judíos) y las prostitutas eran tenidos por personas que vivían sin Dios; pero al escuchar el mensaje de Jesús siguieron el camino de Dios cambiando de vida.

Los sacerdotes y fariseos, despreciaron a Juan y no se arrepintieron para creerle. Los sacerdotes, escribas y fariseos, y los ancianos del pueblo, y la nación judía en general, eran como el otro hijo que dijo sí, buenas palabras pero sin fruto.

Hay personas que no profesan abiertamente su fe y, en cambio, dan frutos de fe y de amor y al revés, personas que se dicen en el camino de Jesús y no viven y, lo que es aún más terrible, no quieren vivir el Evangelio. Unas veces por temor, otras por comodidad y otras por indiferencia, la viña sigue sin ser trabajada.

Uno puede echar a perder lo bueno que haga por la manera como lo haga.

La misión del cristiano en este momento es ir a trabajar por el mundo llevando el mensaje del Señor; es la obediencia alegre y confiada al Señor. El que honra a Dios no es el que observa unos ritos externos, sino el que cumple su voluntad.

* * *

  1. ¿Cómo ves tu vida de fe? ¿Qué falta? ¿Qué sobra?
  2. ¿Qué quiere Dios de ti?
  3. ¿Cuál es tu compromiso con los demás, en especial de los más pobres y necesitados?
  4. ¿Participas en alguna actividad en tu parroquia, comunidad, etc.?
  5. ¿Vives la voluntad de Dios en tu vida con alegría?

©2002 Mario Santana Bueno.

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