Buzón Católico
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La homilía del domingo:
Primera Semana de Adviento — ciclo A

28 de noviembre de 2004. Mt 24, 37-44: "Estén en vela para estar preparados."

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Evangelio

Les dijo Jesús: Como fue en tiempos de Noé, será también en el regreso del Hijo del hombre. Antes del diluvio, y hasta el día en que Noé entró en el arca, la gente comía y bebía y se casaba. Pero cuando menos lo esperaban, vino el diluvio y se los llevó a todos. Así sucederá también al regreso del Hijo del hombre. En aquel momento estarán dos hombres en el campo: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán. Dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a la otra la dejarán.

Permaneced despiertos, porque no sabéis que día vendrá vuestro Señor. Entended que si el dueño de una casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, permanecería despierto y no dejaría que nadie entrara en su casa a robar. Así también, vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperéis.

Homilía

Hay muchas ideas y elementos que adormecen al ser humano de nuestro tiempo. Los medios de comunicación son altavoces más que eficientes para repetir una y otra vez consignas que tenemos que vivir. El Evangelio es otra cosa bien distinta. Nunca es repetición. Siempre es actualidad en el corazón de cada persona.

La Palabra nos invita hoy a estar despiertos para poder recibir al Señor en nuestra vida. Tenemos que estar despiertos para estar preparados. Pasa lo mismo que en muchos accidentes de la vida: no tenemos que quedarnos dormidos porque entonces morimos. Necesitamos estar bien despiertos para que las circunstancias de la vida no puedan contra nosotros.

Estar dormidos significa creernos que nuestros esquemas son los únicos que tienen validez. Dios queda al margen de nuestra vida; no entra dentro de nuestros presupuestos- Hay tantas cosas que nos pueden hacer quedarnos dormidos que ya hasta caemos en pesadillas...

Debemos estar despiertos no para cualquier cosa sino para estar preparados contra las ventoleras de la vida. Hay vientos tan fuertes que a muchas personas les arranca de su corazón la presencia de Dios. Ante todo ello nos dice la Escritura que debemos estar despiertos.

¿Qué situaciones son las que te tienen dormido?

¿Qué acontecimientos te impiden ver a Dios en tu vida?

Cuando una persona se enamora profundamente de otra se da cuenta que una parte de su vida se encuentra en el corazón del enamorado, de ahí que Dios sea el amor más eterno que puede ambicionar un ser humano.

Pero ese amor muchas veces se rompe o se hiere por nuestras propias contradicciones internas y externas. Sabemos por la fe que cuando Jesús llegue de verdad a nuestra alma las cosas cambiarán siempre a mejor.

Hay que estar despiertos. El pecado nos sumerge en el sueño y la muerte llevándonos a la infelicidad como nuestro estado natural. Cada persona tiene que ir despertando a la presencia de Dios que tiene tan cerca que está dentro de cada uno.

Hay que estar preparados. No sabemos cuándo vendrá el Señor . No sabemos cuándo es el momento de presentarnos ante Él. Sabemos que vendrá pero no sabemos cuándo vendrá, de ahí la urgencia de estar siempre expectantes en su venida.

El lugar privilegiado de la presencia de Dios es la Eucaristía. Estar despierto para ver al Señor en la Misa es una de los retos que tenemos los católicos.

Estar despierto para oír a Jesús en su Palabra. Estar despierto para percibir su cercanía con respecto a los pobres y necesitados. Estar despierto para encontrarlo en el interior de uno mismo. Necesitamos santos y profetas a nuestros alrededor para que sean despertadores de nuestra vida adormilada.

La Parusía puede llegar para nosotros en cualquier momento de nuestra vida , tenemos que estar despiertos y preparados para captar la presencia del Señor.

* * *

  1. ¿Qué situaciones nos tienen dormidos en nuestra vida?
  2. ¿Qué entiendes por "estar preparado"? ¿Cómo nos podemos preparar?
  3. ¿Descubres a Jesús en la Eucaristía, en la Palabra, en los más pobres y débiles? ¿Por qué?
  4. ¿Cómo podemos transmitir la cercanía de Dios a los alejados? ¿Qué debemos hacer?
  5. ¿Ayudas a los demás a despertar? ¿Cómo?

©2004. Mario Santana Bueno.

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