Buzón Católico
www.buzoncatolico.com

La homilía del domingo:
Cuarto Domingo del Tiempo Ordinario — ciclo A

30 de enero de 2005. Mt 5, 1-12a: "Dichosos los pobres en el Espíritu."

 « Tercer domingo del Tiempo OrdinarioQuinto domingo del Tiempo Ordinario »

En la vida se nos ofrecen muchos caminos para conseguir la tan deseada felicidad, pero es cierto que no todos los senderos conducen a la misma. Hay veredas equivocadas que en lugar de acercarnos a la bienaventuranza nos acerca a la malaventuranza.

Con las bienaventuranzas Jesús quiere llevarnos a tener una mente y un corazón despejado y feliz. Es justo lo contrario a las ofertas de felicidad que nos ofrece el mundo. En lugar de ofrecernos cosas y elementos exteriores lo que nos propone es el crecimiento interior, llenar nuestra vida de unos valores que no fallan en el camino de la felicidad.

Jesús contrapone la felicidad entendida según el mundo: los que son ricos en múltiples cosas: dinero, cultura, poder, placeres... y nos da una noción totalmente distinta. Ser feliz no es tener sino ser.

Las bienaventuranzas son una guía en el camino cotidiano. Nos describe cómo debe vivir un creyente para ser una persona feliz.

Meditemos brevemente cada una de ellas que bien nos puede servir como examen de vida y de conciencia:

  1. "Felices los que reconocen su pobreza espiritual, porque el reino de Dios les pertenece." Pobre de espíritu es aquel que tiene un corazón pobre y que se siente pequeño, mendigo, insuficiente y que depende siempre de Dios.
  2. "Felices los que están tristes porque Dios los consolará." Las personas que están afligidas por sus pecados, ésta es la aflicción que produce el arrepentimiento en la vida de los seres humanos. Dios consolará a los arrepentidos.
  3. "Felices los de corazón humilde, porque recibirán la tierra que Dios le ha prometido." Son humildes de corazón los que se someten de verdad a la voluntad de Dios.
  4. "Felices los que anhelan hacer lo ordenado por Dios, porque Él hará que se cumpla su deseo." Es tener interés en Cristo, en su gracia, en sus promesas, en su santidad. Hambre y sed de justicia de las cosas espirituales. Sus deseos quedarán satisfechos.
  5. "Felices los compasivos, porque Dios tendrá compasión de ellos." La misericordia es una llamada constante en la vida de cristiano. Compadecerse del otro es sentir con el otro.
  6. "Felices los de corazón limpio, porque verán a Dios." Esta es la bienaventuranza que más abarca. Es el deseo constante de estar en Dios y con Dios.
  7. "Felices los que procuran la paz entre los hombres, porque Dios los llamará hijos suyos." Sembrar la paz interior y exterior para lograr la auténtica armonía espiritual.
  8. "Felices los que sufren persecución por hacer lo ordenado por Dios, porque el reino de Dios les pertenece." Seguir la voluntad de Dios no es fácil en un mundo que intenta apartarlo de su realidad diaria. Este desencuentro que provocan muchas personas produce persecuciones y tensiones.
  9. "Felices ustedes, cuando la gente les insulte y les maltrate, y cuando por causa mía digan contra ustedes toda clase de mentiras." Incluso en los momentos más difíciles y duros de la vida el seguidor de Jesús siempre lo sentirá cercano.

Buen proyecto de vida para un mundo que cada vez tiene menos proyectos para hacer a las personas más felices. La salvación que Cristo nos trae nos dará la fuerza y las claves para seguir viviendo las bienaventuranzas.

* * *

  1. ¿Qué papel tienen las bienaventuranzas en tu vida diaria?
  2. ¿Cuáles son las bienaventuranzas que más te cuesta vivir? ¿Por qué?
  3. ¿Cómo poder transmitir las bienaventuranzas a los demás?
  4. ¿Cuáles son las bienaventuranzas más necesarias para el ambiente donde vives? ¿Por qué?
  5. ¿Qué relación existe entre las bienaventuranzas y los más débiles de la sociedad?

©2005. Mario Santana Bueno.

« Tercer domingo del Tiempo OrdinarioQuinto domingo del Tiempo Ordinario »

Ir al inicio de la página