Buzón Católico
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la homilía del domingo:
Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor en el Día Santo — Ciclo A

27 de marzo de 2005. Jn 20, 1-9: "Él había de resucitar de entre los muertos."

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Hay personas que dicen que son creyentes pero hacen afirmaciones contrarias: "De la otra vida nadie ha vuelto..." "Yo no he visto a nadie que haya resucitado..." Detrás de esta palabras está una realidad bien definida: no creen en la Resurrección de Jesús, no aceptan la otra vida.

Quizá hay sacerdotes que no predican mucho sobre la resurrección de Jesús. Puede que nos esforcemos porque la gente conozca al Señor, su vida, sus milagros, sus promesas, sus exigencias morales, pero luego no vamos a lo nuclear, a lo fundamental de nuestra fe.

La Pascua es para nosotros el fundamento de nuestra fe, de nuestra esperanza y la suprema motivación de toda la vida moral del cristiano. Ser cristiano es vivir realmente y en profundidad, la realidad maravillosa del Misterio Pascual de Cristo.

¿Cómo hablar hoy a nuestro mundo de la resurrección del Señor?

En nuestras sociedades parece como si la realidad de la resurrección ha quedado desplazada por la teoría de la reencarnación. Es como si las personas no se resistieran a morir materialmente y quieren volver una y otra vez a nuestra carne. Los cristianos no creemos en la doctrina de la reencarnación. Creemos en la resurrección. Alguno me dirá que resucitar es más difícil que reencarnarse y ciertamente lo es, pero no por eso creo que mi carne vuelva otra vez a cumplir con un ciclo eterno de purificación. Creo en algo que sólo Dios puede hacer y es dar vida a mi vida ya revestida de una carne nueva y de una realidad nueva.

Puede ser que estos conceptos para muchas personas alejadas o de otras religiones le suenen extraños. ¿Cómo puede mi carne volver a mi vida y a la inversa? Esto sólo tiene explicación desde la muerte y la experiencia de la resurrección del Señor. Es inútil tratar de explicar la resurrección de Jesús a una persona que no ha caminado con Él por los caminos de la fe. Comprender la realidad de la resurrección significa haber aceptado previamente la vida que muere en la cruz para esperar un después más allá de la muerte.

Creer en la resurrección es experimentar el cumplimiento de una promesa dada por Jesús. Si no has vivenciado antes la promesa no puedes ver su cumplimiento.

Ver la resurrección es experimentar la presencia del resucitado más allá de lo que experimentan nuestros ojos. Captar la presencia del resucitado es mirar con el corazón los momentos y los acontecimientos de la vida. Si antes de su muerte Jesús pudo hacer milagros que otros captaron con la vista de los ojos, ahora la nueva realidad le da la hondura de la mirada del corazón.

A esto somos llamados los creyentes en Jesús: ver la realidad de la vida humana con los ojos del corazón.

Resucitar es vuelta a la vida, es victoria sobre los enemigos e incluso sobre uno mismo. Resucitar es el triunfo del amor que es más fuerte que la muerte. Resucitar es empezar de nuevo de otra manera, desde otra realidad. Ya sé que todo esto que digo es poco menos que increíble, y ciertamente lo es. Esta realidad no se capta con la sola inteligencia sino con la fuerza de la fe. Es increíble porque sólo Dios es quien lo puede hacer. El tema no es entender la resurrección, la cosa es vivir como resucitados.

Muchos creyentes de nuestro tiempo se parecen a aquellos apóstoles de después del viernes santo que no esperaban ya nada más de la aventura con Jesús. Morir Jesús era terminar el seguimiento que un día habían comenzado.

¿Se han dado cuenta que lo que de verdad impresiona a la gente de Jesús es su entrega a los demás? Los creyentes no nos quedamos solamente en la visión material de las cosas, tratamos de ir con más hondura a esa realidad misteriosa de Dios para ir profundizando en Él, y, lo que es más importantes, correr la misma suerte que el Maestro.

En definitiva, la resurrección es la fiesta de la vida. Nunca más la muerte va a tener la última palabra en la vida de las personas. Quien siga a Jesús tendrá un horizonte más allá del horizonte de nuestra materia. Quien le siga correrá su misma vida y su misma resurrección con lo que queda demostrado que el amor es más fuerte que la muerte.

¡Feliz Pascua!

* * *

  1. ¿Qué presencia e importancia tiene la resurrección de Jesús en tu vida?
  2. ¿Cómo sabes que estás resucitado?
  3. ¿Cómo explicar la resurrección del Señor a personas que no tengan fe?
  4. ¿Qué obstáculos encuentras en tu vida que impidan la presencia de la resurrección?
  5. La comunidad donde vives tu fe es una comunidad que te ayuda a profundizar en el sentido de la Pascua?

©2005 Mario Santana Bueno.

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