Buzón Católico
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la homilía del domingo:
Cuarto domingo de Pascua — Ciclo A

17 de abril de 2005. Jn 10, 1-10: "Yo soy la puerta de las ovejas".

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Los creyentes somos comparados con las ovejas. Puede que muchos jóvenes de nuestras ciudades nunca hayan visto a una oveja, pero sí que el sentido en que se usa en este Evangelio lo entienden al menos vitalmente.

El mundo busca en muchas personas esos líderes que orienten, estimulen y nos hagan vivir en plenitud. Ya saben ustedes que el rebaño que formamos la humanidad está desorientado y confundido en cuanto a la dirección de su camino en la vida.

Jesús nos deja bien claro que ser buen pastor no es equiparable a ser un líder. Si miramos fríamente la vida de Jesús no aparece como líder de la mayoría sino como el Señor de unos pocos confiados. La mayoría pasó por su lado sin reconocerle ni hacerle el más mínimo caso. Ya saben ustedes que la lógica de Dios es bien distinta a nuestras racionales conclusiones.

La propuesta que Jesús nos hace no es que sigamos su doctrina y sus directrices. Eso no es suficiente. Hay que cumplir sus palabras; pero nosotros no somos seguidores de una doctrina, sino somos seguidores (incluso hoy) de Cristo Resucitado, una persona concreta que es Dios y hombre.

Ser cristiano no es sólo saber doctrinas y oraciones. Ser cristiano es seguir a Cristo. Nunca ha estado tan cerca el "ser" y el "seguir" a alguien como en nosotros.

Jesús se llama a sí mismo "la puerta; el que por mí entra, será salvo. Será como una oveja que entra, y sale, y encuentra pastos". Estar en Jesús es entrar y salir constantemente del Señor al mundo y viceversa.

¿Cuáles son las características de un pastor al estilo de Jesús?

  1. Cuando hace unos días meditaba sobre la vida de nuestro recién fallecido y querido Papa Juan Pablo II, noté una vez más que contemplar su vida entera me llevaba a recordar y hacer presente en mi vida al Señor. La primera y más importante característica de un pastor a imagen de Jesús es que con su vida es capaz de señalarnos la presencia de Dios en el mundo de hoy, y desde su vida frágil nos invita constantemente a la vida eterna.
  2. Es capaz de hacer que la vida se llene de sentido y por ello vivimos con alegría incluso cuando las situaciones sean adversas.
  3. No se predica a sí mismo sino que se vuelve mensajero de la vida y del Maestro.
  4. No busca su propio interés sino la voluntad de Dios.
  5. Es capaz de mirar al mundo y las personas con la mirada de Dios. No exige sino invita. No se enfada sino que propone. No juzga sino que siente solidario con las debilidades del otro.

En definitiva, el que sigue al Señor debe caminar como Él caminó.

* * *

1.- ¿Te sientes Iglesia? ¿Por qué?

2.- ¿Cómo entender vitalmente que Jesús es "la puerta"?

3.- ¿Qué aspectos en el seguimiento de Jesús son los que más te cuestan? ¿Por qué?

4.- ¿Cómo vives las exigencias morales del seguimiento de Jesús?

5.- ¿Qué es tener "vida en abundancia"? ¿Cómo explicarlo a los demás?

©2005 Mario Santana Bueno.

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