Buzón Católico
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La homilía del domingo:
Cuarto domingo de Cuaresma — Ciclo B

26 de marzo de 2006. Jn 3,14-21: "Dios mandó a su hijo al mundo para que el mundo se salve por Él"

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Evangelio

Dijo Jesús a Nicodemo:

“Y así como como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así también el Hijo del hombre ha de ser levantado para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Pues tanto amó dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo.

El que cree en el Hijo de Dios no está condenado; pero el que no cree ya ha sido condenado, por no creer en el Hijo único de Dios. Los que no creen ya han sido condenados, pues, como hacían cosas malas, cuando vino la luz al mundo prefirieron la oscuridad a la luz. Todos los que hacen lo malo odian la luz, y no se acercan a ella para que no se descubra la que están haciendo. pero los que viven conforme a la verdad, se acercan a la luz, para que se vea que sus acciones están de acuerdo con la voluntad de Dios”.

Homilía

Nuestro evangelio de hoy comienza con una extraña historia del Antiguo Testamento. Juan cita un suceso que podemos leer en Núm 21,4-9. En esa escena Dios le dice a Moisés que haga una imagen de una serpiente y la pusiera en alto en medio del campamento, y los que la miraran se curarían.Con el paso del tiempo aquella imagen de la serpiente se convirtió en un ídolo y tuvieron que destruirla en tiempos del rey Ezequías, porque la gente había empezado a darle culto (2Re 18,4).

Ellos pensaban que el poder sanador no estaba en la serpiente; ésta no era más que un objeto que les hacía volver el pensamiento a Dios, y cuando lo hacían se curaban.

Juan tomó aquella vieja historia y la usó como una parábola profética de lo que había de suceder con Jesús. Era necesario que Jesús fuese levantado a lo alto para salvar al mundo. Para Jesús el camino de ser levantado era la cruz. En los evangelios se nos cuenta que Jesús es levantado en la cruz y en la ascensión... y esas veces hay una trayectoria que va desde el sufrimiento al gozo.

Muchos cristianos no se resignan a entender esto. El camino hacia la felicidad plena pasa sin lugar a dudas por el sufrimiento en sus múltiples formas y maneras. Nos resistimos a que en nuestra vida esté presente el sufrimiento y por eso somos incapaces de encontrar la felicidad verdadera.

Los cristianos no somos un club de masoquistas, ni mucho menos, somos quienes hemos descubierto que toda vida tiene una dimensión que no podemos evitar ni ignorar. El sufrimiento hoy tiene multitud de caras. Sólo Jesús es quien es capaz de descubrirnos la hondura de lo que nos duele y sanarla.

¿Qué significa creer en Jesús?

  1. Creer en el Dios que nos revela Jesús. Él nos precisa cómo es Dios. Un Dios que nos ama no que nos condena. Siempre me han llamado la atención aquellos cristianos anunciadores de "malas nuevas", que siempre están condenando y viendo pecado por doquier.  El Dios que nos revela Jesús es un Padre bueno que ama al mundo.
  2. Creer que Jesús es el Hijo de Dios. La cercanía de Dios con los hombres se refleja en su punto máximo en Jesús. No sólo se interesa y ama al mundo sino que envía a su propio y único Hijo.
  3. Creer que debemos seguirle. Tener los propias criterios y actitudes de Jesús. Hacer todo lo que Él nos dice para llegar a la salvación.

Pero muchas personas se resisten y no aceptan en su vida estas tres realidades.

¿Qué es la vida eterna?

Tener la vida eterna es tener la vida de Dios mismo. Tener vida eterna significa estar en paz con Dios, con nuestros semejantes, con la propia vida, con nosotros mismos y esperar en la paz definitiva en la vida futura.

Todas estas dimensiones pacificadas están presentes en el cristiano que ha hecho de su vida un seguimiento verdadero del Señor.

* * *

  1. ¿Qué es para ti creer en Dios?
  2. ¿Crees en Jesús como el verdadero Hijo de Dios?
  3. ¿Cómo crees que es Dios?
  4. ¿Qué es la salvación que Jesús nos trae?
  5. ¿Crees en la vida eterna?

©2003 Mario Santana Bueno.

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