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La homilía del domingo:
4 domingo de Pascua — Ciclo B

7 de mayo de 2006. Jn 10,11-18: "El buen pastor da la vida por las ovejas".

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Homilía

Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; pero el que sólo trabaja por el salario, cuando ve venir al lobo deja las ovejas y huye, porque no es el pastor, y porque las ovejas no son suyas. Y el lobo ataca a las ovejas y las dispersa en todas direcciones. Ese hombre huye porque lo único que le importa es el salario; no las ovejas.

Yo soy el buen pastor. Como mi Padre me conoce y yo conozco a mi Padre, así conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí. Yo doy mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de este redil: también a ellas debo traer. Ellas me obedecerán, y habrá un solo rebaño y un solo pastor.

El Padre me ama porque yo doy mi vida para volverla a recibir. Nadie me quita la vida, sino que la doy por mi propia voluntad. Tengo el derecho de darla y de volverla a recibir. Esto es lo que me ordenó mi Padre.

Homilía

¿Con quién podemos comparar hoy día al pastor de Palestina en los tiempos de Jesús?No exageramos si decimos que a un cristiano que vive en profundidad su fe.

En nuestras sociedades urbanas es difícil captar en toda intensidad lo que representaba la figura del pastor de antaño. El pastor cuidaba, acompañaba, guiaba, compartía, defendía, en una palabra, se desvivía; daba su vida por las ovejas.

Jesús se nos presenta como el Buen Pastor llevado a su máximo grado. Jesús no es un asalariado. Los que trabajan sólo por lo que puedan sacar no piensan nada más que en su interés, en el dinero que va a sacar. Pero el que trabaja por amor, piensa en aquellos a los que está tratando de servir. El Buen Pastor que amaba tanto a sus ovejas daría un día su vida por salvarlas.

El pastor de aquella época era el único y absoluto responsable de las ovejas. Si algo le sucedía a alguna él tenía que demostrar que no había sido por su culpa. Para aquellos pastores era lo más natural del mundo tener que exponer su vida por defender su rebaño. Algunos morían luchando contra las fieras o ladrones y bandidos que intentaban hacer daño a sus protegidas.

Al lado de esto había también pastores no fiables que no se preocupan ni mucho menos se arriesgaban por su rebaño. Simplemente eran asalariados. Jesús se pone de ejemplo como el Buen Pastor, o sea, el mejor de los pastores que puede existir. Cristo es sólo y único pastor, como es también el solo y único Redentor.

Es en el oficio de pastor de aquella época donde se describe todo lo necesario para una labor de liderazgo. El pastor tiene que ser valiente, entregado, radical, que quiera a su rebaño, que sea capaz de dar su vida por él. Esto es lo que hace Jesús con nosotros, pero no sólo por los cristianos que ya estamos bautizados. El Señor se ha entregado por todos los seres humanos.

Los judíos de los tiempos de Jesús pensaban que Dios era de su propiedad. Yahveh era el Dios exclusivo de Israel; los demás, los gentiles, no disfrutarían de la salvación del Dios de Israel. Jesús rompe con esos esquemas; a partir de ahora todo el mundo sea de la raza que sea, será para Dios. El texto no hace referencia a lo que nosotros hoy llamamos "ecumenismo", pero sí destaca la unidad del género humano en un solo rebaño, unidad que significa lealtad a Cristo.

Cuando afirmamos que Jesús "dio su vida por nosotros", decimos bien. El Señor no perdió su vida por nosotros sino que la "entregó" por nosotros. Este matiz es muy importante de resaltar. Podemos perder la vida en un accidente, por un mal paso, por no calcular bien lo que hacemos, etc. pero entregar la vida por alguien sólo lo podemos hacer consciente y libremente.

Todos necesitamos algún guía en nuestra vida; muchas personas se han perdido en la infelicidad por no haber encontrado a nadie que le proponga caminos eficaces de superación. Jesús es nuestro guía definitivo.

El rebaño es la Iglesia de Cristo y este rebaño se encuentra amenazado por un doble peligro: desde el exterior, con los ladrones, los lobos,etc. Pero también desde el propio interior por los falsos pastores. La Iglesia no es un grupo de amigos que se han reunido para disfrutar de logros espirituales. Ser Iglesia es responder a la llamada del Pastor y caminar juntos en el mismo rebaño espiritual. Atender a las indicaciones del pastor es saber que el camino que tenemos por delante ya ha sido transitado por Aquel que nos guía, ello nos da seguridad y firmeza en el seguimiento sincero de nuestro Señor.

* * *

  1. ¿Quiénes serían hoy los ladrones y bandidos?
  2. ¿Cómo distinguir un verdadero de un falso pastor?
  3. ¿Qué diferencia hay entre "perder" y "entregar" la vida?
  4. ¿Son del rebaño de Jesús incluso los que no están bautizados? ¿Por qué?
  5. ¿Qué sentido tiene la autoridad del papa, obispos, etc. en la Iglesia si Jesús es el Buen Pastor? ¿Cómo entender el ministerio de autoridad en la Iglesia?

©2003 Mario Santana Bueno.

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