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La homilía del domingo:
6º Domingo de Pascua — Ciclo B

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21 de mayo de 2006. Evangelio de san Juan 15,9-17: "Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos."

Evangelio

Yo os amo como el Padre me ama a mí; permaneced, pues, en el amor que os tengo.Si obedecéis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os hablo así para que os alegréis conmigo y vuestra alegría sea completa. Mi mandamiento es éste: Que os améis unos a otros como yo os he amado. No hay amor más grande que e l que a uno le lleva a dar la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. Os llamo mis amigos, porque os he dado a conocer todo lo que mi Padre me ha dicho. Vosotros no me escogisteis a mí, sino que yo os he escogido a vosotros y os he encargado que vayáis y deis mucho fruto, y que este fruto permanezca. Así el Padre os dará todo lo que le pidáis en mi nombre. Esto es, pues, lo que os mando: Que os améis unos a otros.

Homilía

¿Cuántos son los mandamientos?

A los niños de la parroquia les enseñamos a la hora de contestar esta pregunta, que los mandamientos son "diez más uno". Fíjate que no decimos "once"; decimos que a los diez mandamientos de la ley de Dios se ha añadido uno más que engloba los anteriores. Quien ama al otro no le miente, no le roba, no le mata... La ley del amor engloba todo el bien que podemos hacer y el que hacemos a los demás.

En nombre del amor en sus distintos niveles se han cometido todo tipo de barbaridades.Jesús nos indica que el amor de verdad, el que de verdad procede de Dios, es un amor que produce frutos de bondad.

Vivimos en el mundo donde se nos invita a centrarnos en el yo de una manera egoísta y cerrada. El yo que quiere ser uno mismo sin tener en cuenta a los demás. El yo que quiere imponerse. El yo que quiere surgir caiga quien caiga. La fe en Jesús es la exaltación del "Tú". El amor al que el Señor nos invita es una relación amistosa con Dios y con los demás.

Hoy el prójimo está eclipsado por el "yo". No es malo que nos detengamos ante nuestra propia realidad, que nos examinemos interiormente con frecuencia, y que mantengamos ese tan necesario diálogo interior con nosotros mismos. Tenemos que dedicarnos tiempo al "yo", pero que no nos absorba totalmente. Las personas que viven excesivamente pendientes de sí mismas tarde o temprano caerán en neurosis y angustias de todo tipo. El ser humano está llamado a mirar y vivir en su exterior para completarse en su interior.

La vida de intimidad con Dios no significa un aislarse del mundo circundante. La vida contemplativa es llevar al interior del monasterio y del corazón las realidades del mundo para transformarlas desde la oración y la reflexión en el Señor.

Jesús es el que escogió a sus discípulos. Puede ser que en algunas ocasiones oigas a alguien decir que cree en Dios , o que se ha peleado con Dios por distintas razones. No debemos olvidar nunca que no somos nosotros quienes hemos escogido al Señor, ha sido Él quien nos ha llamado. La vida cristiana es ni más ni menos que la respuesta al amor de Dios que nos ha llamado a la fe, una respuesta que no debe ser desde el miedo ni la tensión de quien se siente amenazado. La respuesta al amor de Dios debe ser el amor a Él y a los demás, como amigos y hermanos. El amor borra las distancias y establece la igualdad que es la condición de la amistad.

Jesús nos ha escogido para el amor, para que nos amemos unos a otros, no para discutir, pelearnos, criticarnos... El cristiano debe vivir de tal manera que enseñe a los que le rodean lo que es el amor a Dios y a los demás. El ejemplo de cómo debe ser y vivirse ese amor nos lo dio Jesús: "como yo les he amado".

El Señor nos ha comunicado la intimidad con Dios, nos ha dado acceso a su pensamiento y nos ha abierto su corazón. Esta relación amistosa no es para que nos convirtamos en personas obsesivas, llenas de trampas interiores. Jesús nos salva incluso en lo más profundo de nuestra intimidad, de ahí que nuestra relación con Él sea de amistad profunda.

* * *

  1. ¿Cómo es tu relación con Dios: de miedo, de confianza, de amistad? ¿Por qué?
  2. ¿Qué aspectos de tu vida necesitan estar más cerca de Dios?
  3. ¿Qué es ser "amigo de Dios"?
  4. ¿Cómo entender desde este evangelio a la Iglesia?
  5. ¿Cómo puedes dar la vida por los demás?

©2003 Mario Santana Bueno

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