Buzón Católico
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La homilía del domingo:
Domingo 15 del Tiempo Ordinario — Ciclo B

16 de julio de 2006. Mc 6, 7-13: "Los fue enviando"

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Evangelio

Jesús llamó a los doce discípulos y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus impuros. Les ordenó que, aparte de un bastón, no llevaran nada para el camino: ni bolsa ni pan ni dinero. Podían calzar sandalias, pero no llevar ropa de repuesto. Les dijo: Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta qu eos marchéis del lugar. Y si en algún lugar no os reciben ni quieren escucharos, salid de allí y sacudíos el polvo de los pies para que les sirva de advertencia.

Entonces salieron los discípulos a decir a la gente que se convirtiera a Dios. También expulsaron muchos demonios, y sanaron muchos enfermos ungiéndolos con aceite.

Homilía

El texto de hoy nos presenta la primera misión de los doce. El encargo que Jesús les hace es para que continúen la actividad a ejemplo de lo que fue su vida y sus obras. El Señor les da instrucciones sobre cómo deben hacer esa labor:

"Comenzó a enviarlos de dos en dos":

Una pareja es la comunidad más pequeña que existe. Si uno cae el otro le levanta; si se desanima el otro le apoya; si se equivoca el otro le corrige. En estos tiempos que corren donde la gente termina más que harta del otro y donde la desconfianza en los demás es práctica común, está pero que muy bien recordar esta llamada a tener siempre por lo menos a alguien cerca para que nos sirva de certero apoyo en el camino.

La conversión a la que somos llamados no es solamente la de dejarnos acompañar por Dios, sino también la de andar nuestro camino con los demás, en comunidad.

"Les da autoridad sobre el mal y su acción en el mundo":

La lucha del cristiano no es contra ideologías, personas, o acontecimientos. El creyente puede pasar muy por encima de todas estas cosas. La auténtica batalla de la fe es combatir la maldad que puede hacer que una ideología sea inhumana y dé frutos de inhumanidad. La maldad que actúa en el ser humano transformando negativamente sus sentimientos y percepciones, haciendo que capte a los demás como enemigos en lugar de hermanos.

Los acontecimientos que nos interrogan y donde la maldad tiene una inmensa oportunidad de alejarnos de Dios. Todas estas situaciones quieren ser señal que el poder de Dios está muy por encima de los poderes malignos que nos rodean continuamente. Superar el mal es encontrar un sentido desde Dios a las cosas que nos suceden.

Llamados a desposeerse.

Siempre he dicho que uno de los peores propagandistas de nuestra fe es el propio Señor. La misión a la que son llamados en lugar de dar las indicaciones oportunas sobre los medios a usar, curiosamente aportan los medios que no deben usar. Es como poner la misión más difícil. "Ni bolsa, ni pan ni dinero" tienen que llevar. Son los tres elementos que pueden dar seguridad al enviado. Jesús claramente los rechaza. Sólo Dios debe ser la seguridad del enviado, todo lo demás en la vida debe quedar subordinado a la misión.

Quien tiene muchas cosas materiales, en lugar de evangelizar, lo que procurará será salvar sus intereses. En el camino de la evangelización hay que andar ligeros de equipaje.

Las cosas nos dan falsas seguridades. Aunque son necesarias las cosas materiales, sólo Dios nos aporta la seguridad más plena.

Les da instrucciones sobre cómo debe ser el ministerio:

Cuándo se deben quedar y cuándo alejar. Si vas a un lugar y no te reciben ni te quieren escuchar, vete. Muchas veces es importante que tengamos cuidado en la tarea pastoral de no gastar energías cuando los interlocutores no quieren recibir el mensaje. Una cosa es la perseverancia del evangelizador que tiene que estar llena de amor y de sentido común, y otra bien distinta, la tozudez que hiere la propia labor evangélica anulando y ridiculizando la libertad de la otra persona. El equilibrio para lograr que el evangelio sea predicado se basará en el amor, la prudencia y el sentido común.

Cada uno de los cristianos estamos llamados a ser esos misioneros de hoy en la casa, en la escuela, en el trabajo. No siempre sabemos cómo actuar y dirigir nuestra misión.

Muchas veces nos encontraremos solos en este proceso. Es entonces cuando tenemos que volver una y otra vez a este evangelio y dejarnos interrogar por las palabras de Jesús.

La eficacia de la evangelización no la proporcionan las cosas ni medios alejados del evangelio. No evangelizamos cuando nos hacemos los graciosos, los inteligentes o los poderosos. El evangelio se comunica sólo cuando se vive y se tiene a Jesús como compañero de camino.

* * *

  1. ¿Te sientes enviado por Jesús?
  2. ¿Cuáles son realmente tus seguridades en la vida?
  3. ¿Cuándo una seguridad material nos puede alejar de Dios? ¿Por qué?
  4. ¿Cuándo debemos de salir, sacudirnos el polvo de los pies en el trabajo pastoral?
  5. ¿Cómo estás evangelizando los ambientes en los que te mueves?

©2003 Mario Santana Bueno.

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