Buzón Católico
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La homilía del domingo:
Domingo 17 del tiempo ordinario — Ciclo B

30 de julio de 2006. Jn 6,1-15: "Repartió a los que estaban sentados todo lo que quisieron."

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Evangelio

Jesús se fue a la otra orilla del lago de Galilea (o de Tiberias). Mucha gente le seguía, porque habían visto las señales milagrosas que hacía curando los enfermos. Jesús subió a un monte y se sentó con sus discípulos. Ya estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Al levantar la vista y ver la mucha gente que le seguía, Jesús dijo a Felipe: ¿Dónde vamos a comprar comida para toda esta gente?

Pero lo dijo por ver qué contestaría Felipe, porque Jesús mismo sabía bien lo que iba a hacer. Felipe le respondió: Ni siquiera doscientos denarios de pan bastarían para que cada uno recibiese un poco.

Entonces otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: Aquí hay un niño que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero ¿qué es esto para tanta gente?

Jesús respondió: Haced que todos se sienten.

Había mucha hierba en aquel lugar, y se sentaron. Eran unos cinco mil hombres. Jesús tomó en sus manos los panes y, después de dar gracias a Dios, los repartió entre los que estaban sentados. Hizo lo mismo con los peces, dándoles todo lo que querían. Cuando estuvieron satisfechos, Jesús dijo a sus discípulos: Recoged los trozos sobrantes, para que no se desperdicie nada.

Ellos los recogieron, y llenaron doce canastas con los trozos que habían sobrado de los cinco panes de cebada. La gente, al ver esta señal milagrosa hecha por Jesús, decía: Verdaderamente éste es el profeta que había de venir al mundo.

Pero como Jesús se dio cuenta de que querían llevárselo a la fuerza para hacerle rey, se retiró otra vez a lo alto del monte, para estar solo.

Homilía

¿Qué aporta al creyente la fe en Jesucristo?

Buena pregunta en un mundo donde siempre la gente va buscando contrapartida a toda cesión personal.

La gente de la época seguía a Jesús admirada por sus milagros y su fama, no porque creyesen en Él, era mas bien por curiosidad y por propio interés. Para muchas personas la fe tiene que tener un componente utilitario. Si no me sirve la fe para nada práctico, si no me aporta algo material, no es verdadera fe... Muchas personas han perdido el sentido gratuito y contemplativo del seguimiento de Cristo.

Aquellas personas seguían a Jesús pero a cierta distancia. El Evangelio no nos habla de que ninguno se convirtiera porque Jesús le diese de comer; pero Jesús seguía haciendo el bien. Puede ser que no hayamos caído en la cuenta de que la mayoría de las personas que se encuentran con el Señor en los Evangelios no le siguieron, no se convirtieron.

¿Cuál es entonces el significado de dar alimentos a los que venían a Él?

De la misma manera que la vida necesita estar sustentada materialmente por los alimentos, así la vida en el Señor se sustenta con el encuentro personal con Cristo. Dar de comer es señal de querer que sigas adelante, vivo y con fuerzas. Dejarte encontrar y permanecer en el Señor es signo del amor que Dios nos tiene.

Aquellas personas fueron alimentadas por Jesús pero se quedaron en eso, en un alimento material, de ahí que su reacción no fuese la de proclamar su divinidad sino su papel de profeta. No supieron aceptarlo como Salvador de sus vidas sino querían hacerlo rey. En nuestro caminar en la fe encontraremos muchas personas que reaccionan igual ante Jesús. Cuando intuyen que son ayudadas por Dios se sienten en plenitud. Si logran lo que quieren es que "Dios está conmigo...", pero sólo mientras siguen consiguiendo sus objetivos materiales... Si no consiguen lograr sus ambiciones "me enfado con Dios..."

En este Evangelio encuentro una profunda reflexión sobre lo que debe ser mi vida de seguimiento del Señor. Sé que estoy en mejor situación que aquellas personas de antaño. Yo he experimentado la resurrección de Jesús; los comensales de ese día todavía no habían descubierto la fuerza de la presencia de Dios, por eso la lectura del texto me lleva a plantearme más en profundidad el sentido de aquella comida.

El alimento es algo prioritario para vivir, por eso los católicos le damos tanta importancia a la Eucaristía. Los dos soportes de la vida cristiana son la Resurrección de Jesús y la Eucaristía. Todo lo demás debe girar en torno a estas dos grandes respuestas. En ambas realidades afloran la Encarnación, la Revelación, la entrega de Dios al ser humano.

Aquella comida quedó un tanto desvalida porque muchos de aquellos comensales no supieron captar la hondura del milagro. Se quedaron en lo grandioso ante la comida, pero no supieron ahondar en su significado. Algo parecido sucede hoy a muchas personas que se dicen creyentes.

La gente no entendió que aquella comida era compartida y era símbolo de la entrega de Jesús como salvación del ser humano. Se quedaron en el pan y los peces y no fueron capaces de descubrir quién y por qué se los daba. Ya saben ustedes que las cosas de Dios hay que leerlas siempre en las entrelíneas de la vida...

Me quedo con una de las frases del Evangelio de hoy: "Jesús mismo sabía bien lo que iba a hacer." y me quedo contemplando la Resurrección y la Eucaristía en la seguridad de que si me dejo alimentar por Cristo, podré compartir siempre con los que me rodean, de una manera especial con los más pobres y necesitados.

* * *

  1. ¿Por qué sigues a Cristo?
  2. ¿Cómo te alimenta Jesús en la actualidad?
  3. ¿Qué sentido tiene en tu vida la Eucaristía?
  4. ¿Cómo debe ser la acción y la contemplación en la vida del cristiano?
  5. ¿Cómo explicarías a otra persona que Jesús es su salvador?

©2003 Mario Santana Bueno.

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