Buzón Católico
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La homilía del domingo:
Séptimo domingo del Tiempo Ordinario — Ciclo C

18 de febrero de 2007. Lc 6, 27-38: "Sean compasivos como su Padre es compasivo".

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Evangelio

Dijo Jesús a sus discípulos: Pero a vosotros que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os insultan. Al que te pegue en una mejilla, ofrécele también la otra; y al que te quite la capa, déjale que se lleve también tu túnica. Al que te pida algo, dáselo; y al que te quite lo que es tuyo, no se lo reclames. Haced con los demás como queréis que los demás hagan con vosotros. Si amáis solamente a quienes os aman, ¿qué hacéis de extraordinario? ¡Hasta los pecadores se portan así! Y si hacéis bien solamente a quienes os hacen bien a vosotros, ¿qué tiene de extraordinario? ¡También los pecadores se portan así! Y si dais prestado sólo a aquellos de quienes pensáis recibir algo, ¿qué hacéis de extraordinario? ¡También los pecadores se prestan entre sí, esperando recibir unos de otros! Amad a vuestro enemigos, y haced el bien, y dad prestado sin esperar recibir nada a cambio. Así será grande vuestra recompensa, y seréis hijos de Dios altísimo, que es también bondadoso con los desagradecidos y los malos. Sed compasivos, como también vuestro Padre es compasivo.

No juzguéis a nadie, y Dios no os juzgará a vosotros. No condenéis a nadie, y Dios no os condenará. Dad a otros, y Dios os dará a vosotros. Llenará vuestra bolsa con una medida buena, apretada, sacudida y repleta. Dios os medirá con la misma medida con que vosotros midáis a los demás.

Homilía

El Evangelio de hoy nos toca muy dentro de nuestra vida y de las relaciones que tenemos con los demás. Jesús nos da unas claves sobre cómo debemos de ver y percibir a los que nos rodean. Muchos sufrimientos humanos se deben a la relación que tenemos con las demás personas. Cuando entramos en contacto con los que nos rodean intervienen dos elementos de gran importancia:

Estas dos situaciones determinan la cordialidad o la enemistad en el contacto con la otra persona. Hoy la Palabra quiere que entendamos la necesidad de purificar desde el Señor ambas circunstancias. Jesús nos enseña una nueva pedagogía con respecto a las relaciones humanas; bien sabe Dios que nuestra actitud interior y exterior hacia los demás nos puede acercar más al creador o apartarnos de Él.

A la amistad, el llegar a ser amigos de verdad, sólo se llega desde la única senda del amor expresado en las más variadas formas: cariño, atención, apoyo, etc. En cambio, para crearte enemigos los caminos son muy numerosos: una frase a destiempo, un silencio inconveniente, una mueca impropia... Son muchos las vías que tenemos los seres humanos para enemistarnos y una sola la ruta que nos lleva a convertirnos en hermanos.

Hoy la Palabra nos indica y orienta sobre cómo debemos comportarnos con los demás de un modo justo y honesto: "Hagan con los demás como quieren que los demás hagan con ustedes." Esta es la que se ha llamado la "Regla de oro" de la moral; es como una ampliación del mandamiento nuevo: "amar al prójimo como a ti mismo."

Quizás sea este Evangelio el más nombrado, no en su integridad, por los alejados de la fe. Les desconcierta aquello de "Al que te pegue en una mejilla, ofrécele también la otra..." Siempre hacen una interpretación literal del versículo y nos demuestran bastante a las claras que eso es de débiles o de tontos. Se olvidan esos hermanos alejados que Jesús pasó por una situación parecida y no puso la otra mejilla física, sino que más bien interrogó al que le pegaba haciendo que tomara una decisión entre dos actitudes: Jn 18,22-23. La bofetada que le dieron a Jesús sirvió para cuestionar al otro sobre el sentido de su violencia y sobre la serenidad de una vida justa.

¿Qué nos quiere decir este texto de las mejillas? En realidad es una llamada a la hondura de nuestra vida, a las raíces que tiene que tener un corazón bueno. Lo normal para el mundo sería devolver al mal mayor cantidad de mal, al dolor mayor cantidad de sufrimiento... Es el "ojo por ojo y diente por diente". Sabemos -para eso no hace falta ser creyente- que esta fórmula no funciona. Devolver mal por mal sólo produce mayor dolor y sufrimiento. Para evitar que me hagan sufrir más, yo hago sufrir más al otro... y el otro hace otro tanto...

Jesús rompe el círculo del mal que se multiplica en las relaciones humanas y nos invita a otro camino cuyas características son:

El Evangelio que se vive produce en las personas otra manera de ver, de entender y de responder al mundo y las situaciones que cada día se nos presentan. No hay nada más doloroso que ver a uno que se dice cristiano y piensa y actúa sin los criterios de Cristo. Su vida no está entregada al Señor. Una persona que no intenta cambiar el corazón desde el Señor, convierte a Dios en una simple excusa cuando no en un refugio de sus miedos y angustias interiores.

Si Dios me quiere tanto que me da tanto amor para mí y para los demás, ¿Cómo no soy capaz de vivir como Él vivió?

* * *

  1. ¿Cómo es tu relación con tus enemigos?
  2. ¿Tienes capacidad espiritual de amar y de olvidar? ¿Por qué?
  3. ¿Cuándo debemos de poner la mejilla?
  4. ¿Eres una persona que juzgas a los demás? ¿Por qué? ¿Qué hacer?
  5. ¿Cómo vives la misericordia?

© 2004. Mario Santana Bueno.

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