Buzón Católico
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La homilía del domingo:
Cuarto domingo de Pascua — Ciclo C

29 de abril de 2007. Jn 10,27-30: "Yo doy la vida eterna a mis ovejas."

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Evangelio

Dijo Jesús:

Mis ovejas reconocen mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y jamás perecerán ni nadie me las quitará. Lo que el Padre me ha dado es más grande que todo, y nadie se lo puede quitar. El Padre y yo somos uno solo.

Homilía

La semana pasada los seguidores de Jesús éramos comparados a pescadores. Hoy el Señor nos compara a las ovejas. Este domingo se ha llamado "El Domingo del Buen Pastor".

En un mundo alejado de los pueblos y donde incluso lo rural ha sufrido profundas transformaciones, creo que los ejemplos bíblicos a los oyentes de hoy no les sumerje en el rico sentido que ofrece la comparación. Intentemos, no obstante, entrar en el sentido de esta referencia que nos hace Jesús.

Las ovejas de Cristo oyen su voz, la disciernen, se deleitan y alegran en ella, y obran de acuerdo a sus instrucciones. La Biblia no es un manual de autoayuda ni nada parecido. En la Biblia quien nos ayuda es siempre Dios; al ser humano lo que le corresponde es acoger esa ayuda que Dios nos brinda con entusiasmo y gozo. Nuestra vida diaria tiene que estar marcada por la Palabra no en un sentido mágico como quieren hacer algunos, sino con la Palabra dicha con amor por un Dios que nos ama.

En psicología hay una escuela que se llama "Logoterapia" (curar con la palabra). La Palabra de Jesús va incluso más allá. Además de curar nuestro espíritu nos da vida eterna. Fíjate que en el evangelio nos dice "Yo les doy vida eterna". Cristo la da porque el ser humano no puede merecerla ni alcanzarla por sus propias fuerzas, sino que ha de obtenerla por pura gracia. No les dice: "les daré" sino "les doy", en presente porque la vida eterna es un regalo en presente y actual.

La vida eterna tiene escasa repercusión en nuestro tiempo. Los seres humanos somos deficitarios de eternidad. Nos hemos acostumbrado a ir contando todo de "tejas para abajo". La Palabra de hoy nos recuerda la necesidad que tanto en la catequesis como en la pastoral hagamos una y otra vez referencia a la vida eterna, no entendiendo la eternidad como algo alejado del mundo en el que aún estamos. La eternidad, el estar con Dios es posible hoy, ya, ahora, aunque todavía no...

Uno de los peligros de los agentes de pastoral es ofrecer el mensaje de Jesús solamente desde claves meramente sociológicas o humanas, olvidando esa eternidad que ya ha comenzado aquí. Hay sacerdotes y cristianos que son los de las "revoluciones pendientes". Yo opto más por ser un sacerdote de las "conversiones pendientes", la mía y la de los demás.

Saber presentar a las personas de hoy la vida eterna como herencia que el Señor nos ofrece es un reto delicado y comprometido. En tu trabajo o acción pastoral ¿Cómo presentas la realidad de la vida eterna?

De la misma manera que hay una vida eterna hay una muerte eterna, de las que las ovejas de Cristo están totalmente libres: "jamás perecerán ni nadie me las quitará." No debemos confundir los distintos momentos de sufrimiento humano con el abandono de Dios. Dios está también diciéndonos algo en los episodios de dolor. No nos abandona; va al paso que nosotros podemos andar.

Si permanecemos en el amor de Dios nadie nos puede arrebatar su amor.

Hace falta ser oveja de Cristo para oír y comprender su voz. Hay muchas voces en nuestro mundo que nos pueden confundir, incluso alejarnos de la Palabra dicha para cada uno de nosotros. La Palabra se ha dicho para que habite en nuestros corazones y desde ahí darnos vida eterna.

Uno de mis salmos preferidos es el mismo que el de ustedes. El salmo 23 nos dice: "El Señor es mi pastor, nada me falta..." Si cada cristiano a la hora de acudir a esta oración-proclamación interiorizáramos con gozo lo que en él decimos, viviríamos ya la gozosa experiencia de la vida eterna.

* * *

  1. ¿Sientes que tu vida está guiada por Dios? ¿Por qué?
  2. ¿Qué importancia tiene la Palabra de Dios en tu fe?
  3. ¿Qué es para ti la vida eterna que Jesús nos ofrece?
  4. ¿Tienes confianza que Dios nunca te fallará incluso en los peores momentos?
  5. ¿Cuál es el papel de las obras en tu vida de fe?

© 2004. Mario Santana Bueno.

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