Buzón Católico
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La homilía del domingo:
Decimonoveno domingo del Tiempo Ordinario — ciclo C

12 de agosto de 2007. Lc 12, 32-48: "Estén preparados."

 « Decimoctavo domingo del Tiempo OrdinarioSolemnidad de la Asunción de la Virgen María »

Evangelio

Jesús dijo a sus discípulos: No tengáis miedo, pequeño rebaño, que el Padre, en su bondad, ha decidido daros el reino. Vended lo que tenéis, y dad a los necesitados; procuraos bolsas que no envejezcan, riquezas sin fin en el cielo, donde el ladrón no puede entrar ni la polilla destruye. Pues donde esté vuestra riqueza, allí estará también vuestro corazón.

Estad preparados y mantened vuestras lámparas encendidas. Sed como criados que esperan a que su amo regrese de una boda, para abrirle la puerta tan pronto como llegue y llame. ¡Dichosos los criados a quienes el amo, al llegar, encuentre despiertos! Os aseguro que los hará sentar a la mesa y se dispondrá a servirles la comida. Dichosos ellos, si los encuentra despiertos aunque llegue a medianoche o a la madrugada. Y pensad que si el dueño de la casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría que se la abrieran para robarle. Estad también vosotros preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperéis.

Pedro le preguntó: Señor, ¿has contado esta parábola sólo para nosotros, o para todos?

Dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y atento, a quien su amo deja al cargo de la servidumbre, para repartirles la comida a sus horas? ¡Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, encuentra cumpliendo con su deber! De verdad os digo que el amo le pondrá al cargo de todos sus bienes. Pero si ese criado, pensando que su amo va a tardar en volver, comienza a maltratar a los demás criados ya las criadas, y se pone a comer, a beber ya a emborracharse, el día que menos los espera y a una hora que no sabe, llegará su amo y le castigará. Le condenará a correr la misma suerte que los infieles.

El criado que sabe lo que quiere su amo, pero no está preparado ni le obedece, será castigado con muchos golpes. Pero el criado que por ignorancia hace cosas que merecen castigo, será castigado con menos golpes. A quien mucho se le da, también se le pedirá mucho; a quien mucho se le confía, se le exigirá mucho más.

Homilía

"Donde está tu riqueza, allí estará también tu corazón".

Jesús nos llama al desposeimiento de las cosas que atan nuestra vida y que lejos de hacernos felices nos entristecen más. Hay que invertir en riquezas que no pasen con el tiempo o con los contratiempos del mundo bursatil. La gracia no se echa a perder con el tiempo sino que nos acompaña hasta la eternidad.

Nuestro mundo está lleno del ansia de tener. Fíjate cuántas veces al día escuchas a los que te rodean la palabra "tener" y todas sus derivaciones... A la vez es como una invitación y una obligación. La gente tiene porque necesita tener para poder dar sentido a su vida. Nos hemos amoldado a una sociedad aparentemente justa pero que en su raíz no está la solidaridad y la justicia que proclama, sino mas bien el ansia desbordada por tener. El mensaje de Jesús es justo lo contrario.

Las palabras que el Señor utiliza en este texto son: Vende, da, procura riquezas sin fin en el cielo. No es una llamada a alejarnos del mundo en el que vivimos. Cuando Jesús dice: "Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo..." es bastante claro. Dios no nos abandona incluso en este mundo nuestro tan criticado por nosotros mismos. ¿Qué nos quiere decir entonces?

El afán por tener puede en el creyente hacerle bajar la guardia en el camino de la fe. Puede hacer que cambien sus prioridades. Puede poner el Evangelio en un lugar muy secundario en su vida, de ahí la alerta que Jesús nos lanza hoy.

Lo que el Señor espera de sus fieles es que al llegar Él y llamar le abramos en seguida. Tenemos que estar vigilantes porque las cosas de la vida nos pueden distraer tanto que la solidaridad, la justicia, el amor pueden quedar en nuestra vida como algo irrelevante.

Hay que estar preparados para el encuentro permanente con Dios. No es la preparación para la muerte sino la preparación diaria para saber reaccionar en el mundo tal y como Jesús quiere, cada día, en cada momento. Muchos cristianos vivirían una vida de fe más intensa si en primer lugar de su vida estuviese la espera amorosa del Maestro. Estar preparados significa ver a Cristo en nuestras calles y plazas, en nuestros sucesos y alegrías y tener sus mismos criterios de actuación por amor al Reino que nos trae.

Hay cristianos que reaccionan ante los problemas y dificultades de la vida con la misma virulencia que lo hacen los no creyentes. Si aquellos usan violencia, ellos también. Estas preparados significa descubrir la actitud y la acción que nos pide el Evangelio en cada momento. Un cristiano no puede ir por la vida despistado, sin entrenamiento espiritual. Cuando tantas personas de nuestro tiempo acuden al gimnasio para preparar su cuerpo nosotros debemos acudir al entrenador del alma para tener a punto nuestra vida.

¿Cuánto tiempo hay que esperar?

Este es un tema que desconcierta a muchos. Se quejan de que llevan toda la vida haciendo cosas por los demás y que nadie hace nada por ellos... Creo que debemos de estar vigilantes, pero desde el tiempo de Dios. No es un tema de reloj sino de corazón, de fe, de esperanza, de amor. Quien tiene prisa nunca podrá esperar bien; ya saben ustedes que "el amor es paciente".

Tienen la lámpara encendida quien tiene los ojos abiertos y la atención despierta. La lámpara encendida es la fe.

* * *

  1. ¿Cuáles son las riquezas en tu vida? ¿Dónde está tu corazón?
  2. ¿Cómo esperas la presencia de Dios? ¿Con miedo?
  3. ¿Cómo sabes que estás esperando a Dios y no a ti mismo?
  4. ¿Qué elementos podemos utilizar para entrenarnos en la fe?
  5. ¿Cuáles crees que son las mayores dificultades en tu vida para mantenerte preparado para la llegada del Señor?

©2004. Mario Santana Bueno.

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