Buzón Católico
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La homilía del domingo:
Trigésimo tercer domingo del Tiempo Ordinario — ciclo C - Día de la Iglesia Diocesana.

18 de noviembre de 2007. Lc 21, 5-19: "Con su perseverancia, salvarán sus almas."

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Evangelio

Algunos estaban hablando del templo, de la belleza de sus piedras y de las ofrendas que lo adornaban. Jesús dijo: Vienen días en que de todo esto que estáis viendo no quedará piedra sobre piedra. ¡Todo seá destruido!

Preguntaron a Jesús: Maestro, ¿cuándo ocurrirán esas cosas? ¿Cuál será la señal de que están a punto de suceder?

Jesús contestó: Tened cuidado y no os dejéis engañar. Porque vendán muchos haciéndose pasar por mí, y diciendo: “Yo soy” y “Ahora es el momento”, pero no los sigáis. Y cuando oigáis alarmas de guerras y revoluciones, no os asustéis, pues aunque todo eso tiene que ocurrir primero, aún no habrá llegado el fin.

Siguió diciéndoles: Una nación peleará contra otra, y un país hará guerra contra otro, y habrá grandes terremotos, hambres y enfermedades en diferentes lugares, y en el cielo se verán cosas espantosas y grandes señales. Pero antes de eso os echarán mano y os perseguirán. Os llevarán a juicio en las sinagogas, os meterán en la cárcel, y os conducirán ante reyes y gobernadores por causa mía. Así tendréis oportunidad de dar testimonio de mí. Haceos el propósito de no preparar de antemano vuestra defensa, porque yo os daré palabras tan llenas de sabiduría que ninguno de vuestros enemigos podrá resistiros ni contradeciros en nada. Pero seréis traicionados incluso por vuestros padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de vosotros, y todo el mundo os odiará por causa mía; pero no se perderá ni un cabello de vuestra cabeza. ¡Permaneced firmes, y salvaréis vuestra vida!

Homilía

¿Cree usted que la gente de nuestro tiempo es constante en lo que comienza y en lo que vive? ¿Piensa usted que la perseverancia es una virtud en este tiempo?

La verdad es que la vida y sus acontecimientos van tan rápidos que en muchas ocasiones ni tan siquiera tenemos tiempo de mantenernos en la constancia de un ideal o un seguimiento afectivo hacia algún proyecto humano. Jesús toca hoy este tema de la perseverancia dentro del contexto de su segunda venida al final de los tiempos.

Algunos estaban hablando de la belleza de las piedras del templo y de los adornos que este poseía. Jesús les dice que toda esa belleza quedará destruida algún día. La gente extrañada le pregunta sobre el tema y el Señor les ofrece algunas claves para interpretar el momento:

- "No se dejen engañar"
Hay muchas distracciones en la vida. Tantas que nos hacen olvidarnos de cosas importantes. Creen que nos ofrecen respuestas a la vida y lo único que hacen es crearnos más interrogantes interiores.
- "Vendrán muchos haciéndose pasar por mí..."
Hay líderes humanos que ofrecen nuevos caminos y proyectos pero sólo Jesús nos ofrece un proyecto duradero y eterno. Tenemos que estar alertas para saber cuál es la hondura y la trascendencia de los mensajes que nos ofrecen.
-"Cuando oigan alarmas de guerra y revoluciones, no se asusten..."
Cualquiera puede decir que este tiempo final es hoy... La verdad es que por desgracia la humanidad siempre ha estado en ese estado de violencia. Algunos creen ver en todos estos signos el final del tiempo presente... Jesús nos dice que no nos asustemos...
- "Habrá grandes terremotos, hambres y enfermedades..."
La descripción que nos hace el Señor es para echarnos a temblar y desear, ¡como no!, la paz eterna.
-"Les echaran manos y les perseguirán..."
Incluso ya no es catastrófico lo que sucede a nuestros alrededor, es que también nuestra vida física corre peligro...
-"Así tendrán oportunidad de dar testimonio de mi."
Entre las ruinas de la vida y del mundo humano, también desde la amenaza constante de la propia vida podemos dar testimonio de nuestro Salvador.
-"Serán traicionados incluso por sus padres, hermanos, parientes y amigos. Matarán a algunos de ustedes, y todo el mundo les odiará por causa mía; pero no se perderá nin un cabello de su cabeza."
No es el mundo en el que vivo quien puede hacer tambalear mi fe. También las personas, e incluso las personas más cercanas que me rodean, pueden ser para mí motivo y excusa para el alejamiento de Dios.
-"Permanezcan firmes, y salvarán su vida."
Todas las cosas y las circunstancias de la vida no pueden alejarnos de la presencia de Dios.

Las personas se preguntan sobre por qué Dios permite las guerras y las violencias, los terremotos y las calamidades naturales, el hambre y las enfermedades. Esto les lleva muchas veces a alejarse de Dios. Es como una lucha interna entre la razón y la justicia con misericordia. Si el Creador es tan bueno como dicen no puede permitir estas cosas...

Jesús da la respuesta a todos estos interrogantes de las personas de todas las épocas y nos alerta para que cuando perdamos todas las seguridades exteriores y cercanas, Él siga estando en lo profundo de nuestra vida.

No es una llamada al fanatismo y a la cerrazón. Todo lo contrario. Es percibir que detrás de estos asuntos inexplicables hay una razón luminosa.

Cuando los cristianos percibimos esas dolorosas realidades tenemos que mirar a Cristo, no para escapar de lo terrible de las circunstancias sino para encontrar en Él el sentido de las cosas y de nuestra vida.

El Maestro nos invita a ser personas de verdad, plenas, realizadas, con dominio de sí mismo; con calma interior, que no se dejan desequilibrar interiormente y todo ello nos llevará a encontrar la paz de Cristo donde no existe el miedo.

La vida cristiana es un constante equilibrio entre lo que Dios quiere para el mundo y lo que el mundo desde su autonomía decide. No podemos hacer oídos sordos, y mucho menos desentendernos a la hora de buscar soluciones para los graves problemas que sufre la humanidad. Vivir haciendo que la Palabra se cumpla, dejar que Dios camine entre nosotros y mantenernos en el Señor por muy fuertes que sean los tiempos es el reto que tenemos ante nosotros.

Necesitamos la perseverancia para que nuestro mundo no se quede huérfano de la presencia del buen Dios. Si te cansas y abandonas el mundo, la humanidad no será mejor, ni tú tampoco...

* * *

  1. ¿Eres una persona perseverante en el camino del Señor? ¿Por qué?
  2. ¿Cuáles son las mayores dificultades para mantenernos en el Señor en este momento de la Historia?
  3. ¿Estás comprometido/a en las realidades del mundo? ¿Qué haces para que el mundo sea mejor?
  4. ¿Qué condiciones debe de reunir un seguidor de Jesús en nuestros tiempos?
  5. ¿Qué métodos o elementos debemos de poner en juego para educarnos en la perseverancia?

©2004. Mario Santana Bueno

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