Señor, Eres fuente de vida, Me alimentas cada día Con tu Amor. Estás siempre conmigo, Me tomas de la mano Y me llevas por caminos seguros.
Contigo, no temo Pues eres la roca que me abriga, la fortaleza que me ayuda a vivir las pruebas… Sin ti, oh fuente de Vida, No puedo nada pues tú sólo actúas en mí. Te busco a veces En las tierras áridas de mi existencia, ¿dónde estás entre tantos sufrimientos? Me respondes con signos, Signos de solidaridad con los otros Que son también tus hijos muy amados... . Me llamas a seguirte en este mundo perturbado, Vienes a calmar las tempestades de mi vida Y dices en el fondo de mi corazón: « No temas pues estoy contigo! »
Felipe Santos, SDB 2009
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